Quique González: Amanece (que no es poco)
por Jose Antonio Menor (jamenor@sinetiquetas.com)

Grabado durante los dos primeros meses de este año y producido por Carlos Raya y José Nortés (habituales en la discografía de Quique González), el quinto disco del madrileño nos trae muy buenas noticias. Tras Kamikaces Enamorados (2003), un disco tremendamente austero y cercano al minimalismo, vuelve a retomar la senda rockera firmando un disco que confirma que ha vuelto al lugar que, por derecho, le correspondía.

Porque cuando empiezas a escuchar “Vidas cruzadas” (tema que abre el disco y que ha sido elegido como primer single) uno percibe que aquel Quique demasiado melancólico y sufriente ya no está en el edificio y que la luz vuelve a entrar por las ventanas. Y a pesar de todo, tampoco es este un disco brillante (en el sentido luminoso del término). A este respecto podríamos definirlo como una forma de desandar el camino recorrido en su discografía.

Porque quizá por sus melodías y los arreglos o quizá por la propia forma de cantar, el caso es que el tono general, el poso que queda tras el disco, es de un sabor agridulce. Un sabor lejos de la altura a la que volaban sus Pájaros Mojados (2002), con aquellos metales que subían hasta tocar el cielo. También pueden ser las letras, en las que uno percibe cierto desencanto (especialmente en temas como “Justin y Britney” o “73”, temas que, compositivamente, son auténticas joyas).

Y hasta aquí hablamos exclusivamente del tono de las composiciones y no de su calidad, que es algo mejor que estupenda. Digamos que el disco es como un vaso de vino áspero, incómodo en una primera cata pero lleno de personalidad. Uno de esos que no te dejan indiferente, de los que necesita varias pruebas hasta encontrarle el punto justo. Y una vez hallado, lo saboreas con deleite. Así es este disco grabado como antes (con la banda tocando en directo) y masterizado por un colaborador de lujo, Richard Dodd (habitual en los discos de Tom Petty, Johnny Cash o George Harrison).

Acompañado por su banda habitual (esos inconmensurables músicos cuya nómina uno recita con la veneración con la que se recitan las alineaciones de los equipos más gloriosos), se percibe desde el primer compás que aquí juegan “los campeones del mundo”. Y es que se nota la mano del gran Toni Jurado (a la batería), del impresionante Jacob (al bajo) y del propio Carlos Raya (a ambos lados de la mesa de sonido), en las guitarras, a los que en este disco acompaña otro estupendo músico, Edu Ortega, a los teclados, mandolina, acústica...

También ponen su granito de arena otros dos genios de la música contemporánea en castellano. Y es que de genio hay que calificar a artistas como Pancho Varona y al recientemente oscarizado Jorge Drexler. Sobre todo la de Jorge Drexler, que se lleva la canción con su dulce voz y le da unos matices renovados, dotando a “Me agarraste” de una magia especial, y convirtiéndola en uno de los momentos más memorables.

Técnicos, músicos, intérprete, construyen un disco hermoso. Hermoso por el concepto de ser un disco pequeño que se eleva, desde la modestia, por encima de la mediocridad que en muchos ámbitos domina el panorama actual de la música en castellano. Hermoso por la belleza de las composiciones que nos confirman que el mejor Quique ha vuelto y ha vuelto con ganas. Hermoso por la construcción de las letras, plagadas de referencias cinematográficas, y que confirman a su autor como un estupendo letrista.

Y hermoso también, porque no, porque representa la concepción romántica del disco autoeditado, ese disco que se enfrenta a las feroces campañas de marketing y publicidad de las multinacionales con algo de lo que muchos de sus lanzamientos adolecen: contenido. Porque este es un disco repleto de pequeños diamantes finamente tallados, composiciones geniales en su mayoría, un disco que resarce hasta el último céntimo que hemos pagado.

Ahora sólo queda cazar a Quique González en directo. Acompañado de los Taxidrivers (en los que David Gwyn sustituye a Carlos Raya, de gira con M-Clan, y a los que se incorpora Edu Ortega, músico de la gira de Kamikaces) seguro que nos ofrecen un espectáculo de esos a los que nos tienen acostumbrados. Y es que sus directos son de lo mejor que se puede ver sobre un escenario, entre otras cosas porque la banda suena a un mismo espíritu, como si una misma persona interpretase todos los instrumentos al tiempo. Eso, que debería ser lo habitual, es la excepción. Afortunadamente, lo excepcional es la norma en su caso…

Visita la web de Quique González: www.quiquegonzalez.com
Lee nuestra entrevista a Quique González aquí.

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