"No soy estrella fugaz. Soy una estrella"
Una entrevista a Maike Lüdenbach por Jose Antonio Menor (jamenor@sinetiquetas.com)

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Enchufamos la grabadora y ya en las primeras respuestas nos asalta una duda: ¿tendremos cinta suficiente para recoger el torbellino verbal de esta mujer? Poco a poco, meditando sus respuestas lo justo (claramente habla más con las visceras que midiendo palabras más correctas) Maike nos cuenta todo sobre su disco de debut.

¿Qué balance haces de lo que te ha pasado desde que salió el disco?
Creo que especialmente el primer año es difícil, tienes que situarte en lugares y posiciones nuevas. En mi caso me paro muchas veces a pensar en lo que puedo hacer y lo que no, teniendo cuidado dónde te metes y dónde no te metes. Hay que tener tiempo para parar y asimilar todo y ver dónde has llegado. Tengo claro que quiero tener mi propio espacio y para eso necesito un tiempo para encontrar mi camino y creo que situarme bien del todo es un proceso que necesita tiempo. Y profesionalmente creo que empiezo a encontrar ese sitio que puedo considerar como propio, eso es lo que he ido encontrando en este tiempo.
¿Te ha perjudicado el haber sido modelo antes que cantante?
No me ha perjudicado como tal, pero me cabrea que a todos los sitios a los que voy me pregunten por ello. La biografía está precisamente para que se ahorren esas preguntas y me eviten tener que volver sobre ello. He trabajado como modelo pero como también he trabajado colocando carpetas, simplemente era una manera de ganar dinero para mi y para no tener que estar pidiéndoselo a mis padres, nada más.

¿Sentiste recelo por parte de los músicos de estudio?

Más bien fue al contrario. Fue gente encantadora que me trató estupendamente y de los que guardo un cariño muy grande. Fue gente muy profesional y trabajar con ellos, con gente que ha trabajado con tantos artistas, fue realmente increíble para mi. Soy una persona que observa mucho y aprendí mucho de ellos. Pero la gran paradoja del disco es que son todos músicos técnicamente impecables pero a los que pedimos que tocaran más “de directo”, con más sentimiento. Y algunos de ellos tenían problemas con eso, que es algo que me resulta verdaderamente interesante.
Y ahora... ¿sientes la presión y la responsabilidad?
Creo que hasta que no has sacado un disco, al menos en mi caso, no entiendes lo que es la presión. Y ahora intento ignorarla, aunque a veces me pueda…
¿Tenías miedo a que el disco no saliese como esperabas por injerencia de otra gente?
No tengo miedo, pero creo que ya que soy yo quién da la cara tanto para lo bueno como para lo malo, porque también puedo ser responsable de los errores en las decisiones, pues al menos quiero controlar qué pasos se dan. Quiero tener la posibilidad de decidir porque si hago un videoclip que es una mierda y con el que no estoy nada contenta, no quiero que la gente me diga “Maike, tu videoclip es una mierda” y tener que tragar con no poder decir “no, no es mi videoclip, las decisiones son de este”. De esta forma, si hay un error es achacable a mi y me siento responsable de todo. También quiero evitar convertirme en un producto controlado por manos ajenas, entre otras cosas porque considero que eso es una falta de respeto hacia el público que escucha tu música. Creo que nadie tiene el derecho de decirme quién soy, qué llevar, cómo expresarme. Yo he escrito las canciones en este disco y este es mi mundo y yo soy la reina y puedo hacer lo que quiera. Es un respeto hacia la gente, porque lo que les llega es realmente lo que yo digo o hago y no las ideas de un mogollón de personas a mi alrededor que crean a alguien que no existe.
¿Cómo ha sido el proceso de composición del disco?
En el disco yo llegaba al estudio con la letras y les cantaba cómo quería que fuese la melodía de la canción. Nos sentábamos en el píano y me decían “estos acordes o estos otros” y yo elegía. Con la guitarra, “¿qué quieres que haga la guitarra” y yo les cantaba con la voz lo que quería que hiciese la guitarra. Como no sé tocar lo tengo que hacer todo con la voz e ir dirigiendo. Así trabajo yo, porque luego hay otra gente que primero tiene la música y después las letras, pero a mi siempre me sale la letra con una melodía.
¿Cuál ha sido la labor de los productores?
Han sido guías y me han ido aconsejando. Nos sentábamos y pensábamos qué quedaba mejor, si meter más o menos guitarras, si cambiar una trompeta por un saxofón, y ese ha sido su trabajo. También ha habido un par de temas en castellano que han traducido ellos porque yo soy muy mala rimando en español. Pero los temas están escritos originalmente en inglés por mi y ellos simplemente han hecho la rima. También ha sido por partes. En algunos casos yo venía con las estrofas y con ellos hacíamos el estribillo… Según iba surgiendo y en cada caso.
Una cosa que llama la atención de los créditos del disco es la existencia de una productora de voz solista…
Es mi profesora de canto que es una persona a la que yo quiero muchísimo. Me ayudó mucho porque hay que tener en cuenta que yo empecé a grabar el disco cuando tenía diecisiete años. Tuvimos la oportunidad de llevárnosla y se vino con nosotros.
¿Qué influencias musicales sientes que se reflejan en el disco?
No creo que haya unas influencias concretas, en el próximo disco probablemente se noten mucho más las influencias… Mucha gente me compara con a o con b, pero lo que ha habido es una decisión consciente para hacer algo diferente. Mientras grabábamos el disco teníamos diez o doce discos sobre la mesa y cuando escuchábamos los temas pensábamos si sonaba mucho a x o si se acercaba demasiado a y, para retomar las canciones y evitar eso. Teníamos muy claro que queríamos hacer algo que no tuviese nada que ver con nadie. Ahora yo tengo influencias por rebuscar porque creo que hoy en día poco hay que te llene y poco hay que te inspire. Ahora escucho mucho a The Doors, Lenny Kravitz, Prince, David Bowie… Quiero comprar el último disco de Gwen Stefani, porque creo que ha hecho un trabajo muy interesante.
¿Cómo contactaste con las Hijas del Sol para un tema que, en principio, no parece muy étnico?
Ellas me dieron el toque étnico. No sé porqué sentía con “Fight” que tenía un toque africano, no te podría explicar muy bien por qué. Por ejemplo el bajo suena muy de dentro, muy de las entrañas. Me acuerdo que en el colegio tenía una profesora de deportes que se le iba mucho la olla y que nos enseñaba baile africano y un poco sobre la cultura. Nos explicaba que todo es mucho más de dentro, más de sentimiento. “Fight” sentía que era de ritmos llenos de energía y yo sentía que porque pegaba.
¿Qué verías si fueses espectadora de tu directo?
Como he dicho antes, mi disco es mi mundo y lo que intento en directo es transmitir este mundo. He creado un mundo sin razas, sin orientación sexual, sin ninguna complicación derivada de la religión… y eso es todo, intento trasmitir mi mundo: estar preparado para mirar más allá de ver y estar preparado para escuchar más allá de oír.
¿Piensas en el siguiente disco?
Sí, pero más que nada porque no paro de darle vueltas a las cosas y de escribir. En realidad creo que ya tengo calculado hasta el cuarto disco, soy así, que se me va la olla…
¿Por qué elegiste una discográfica independiente teniendo ofertas de multinacionales?
Uh, soy indie, que güay. Tenía ofertas para grabar con discográficas más grandes pero estaríamos con el mismo problema que tuve cuando estuve en Miami: “Es rubia, es mona…”, la sacamos mejor partido si la vendemos como creemos que le va a gustar más a la gente y no me apetecía. Supongo que es la misma pelea que tiene todo el mundo a la hora de plantearse qué es lo que estás dispuesto a dejar atrás para ver cumplido tu sueño y yo no estoy preparada para dejar nada de mi personalidad en el camino para llegar a ser quien soy. Quiero ser reconocida y respetada por quién soy no porque alguien me ha creado. Vicious respeta esto y me da la libertad que necesito.
¿Y sientes vértigo?
Pues no lo sé. En ningún momento me estoy descubriendo pensando “ah, no me puedo creer que tendría que hacer esto, no me podía imaginar que estaría haciendo aquello”. Sabía desde el principio a lo que me enfrentaba y qué tipo de sacrificios personales iba a tener que hacer, pero vértigo… Supongo que sí, porque soy una persona que tiene dieciocho años que necesita encontrarse a si misma en el aspecto personal y que lucha para controlar lo que hay alrededor en el plano profesional. Y sí, a veces necesito un momento de pararme y pensar. Es que esta es una profesión con muchos altibajos, pasas de después de un concierto en el que todo el mundo te dice “Maike eres la mejor” a llegar a casa y estar sola. Supongo que ese es el problema de muchos de los artistas que luego tienen problemas con las drogas, lo de controlar o poder encontrar una forma de poder buscar el equilibrio entre el alto y el bajo (que el bajo no tiene porque ser horrible ni siquiera malo). Tener esto bajo control creo que es el obstáculo más difícil de toda la carrera. Empiezo a notarlo porque con la gente que voy conociendo me planteo, como me toque estar así lo voy a pasar mal… Y hay que tener cuidad y echar fuera todos esos pensamientos. Creo que tengo suerte de poder ver estas cosas. Hay que tener en cuenta que la gente percibe a Maike Ludenbach, el producto y hay que tener claro que eso es lo que ven y que tú eres una persona ajena a esa percepción. Porque hay artistas que van por la vida diciendo “sí, soy yo” y luego cuando llegan a casa y están solas se preguntan “¿pero realmente quién soy yo?”. Yo intento ser sincera y mostrarme tal y como soy, pero tengo claro que hay diferencias entre lo que la gente ve y lo que yo tengo para mi.
¿Cuál ha sido el mejor momento de toda esta experiencia?
La sensación de tener un disco debajo del brazo pero encuentro más gratificante leer a la gente en el foro diciendo cosas buenas. Pero mi mejor momento creo que fue la respuesta de la gente en el segundo concierto que dimos en Barcelona, la sensación que tenía después de ese concierto. Sentir que la gente que tiene sus problemas, sus cosas… que tiene y siente lo mismo que tienes tú, de repente se para y conecta contigo y con tu música. Y eso es lo mejor.
¿Y cómo está funcionando comercialmente el disco?
Pues no tengo ni idea de cifras, pero me he visto en el suelo y supongo que no va mal y que está funcionando. Lo importante es que siento que la gente cree en mi y que sé que no voy a desaparecer después del primer disco. Sé que va a haber un segundo disco en el que voy a contar con la misma promoción que con este que no está nada mal. No soy estrella fugaz, soy estrella [risas].

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