| Entrevista con Javier Calamaro |

 

“Me siento mestizo

 [Por José Antonio Menor]

 

Nos interponemos entre el artista y un plato de pulpo. Acaba de llegar al hotel después de viajar desde Santiago de Compostela a Madrid y sin embargo es en la capital donde va a degustar un manjar tan gallego. El mundo global es lo que tiene. 

 

Después de toda tu trayectoria en Argentina, ¿por qué te planteas en este momento el salto a España?

En primer lugar España es un país que visito con cierta frecuencia y es un sitio que me encanta, porque es un lugar en el que me encuentro como en mi casa. Aquí tengo familia y amigos y me gusta mucho estar acá. Por eso cuando me plantearon la idea de lanzar el disco aquí me pareció una gran idea además de una muy buena oportunidad de exponer mi música al público español.

¿Y no pesa un poco pasar de ser alguien reconocido en tu país a ser "simplemente" el hermano de Andrés...?

Una de las mejores cosas que me pasó en la vida fue ser el hermano de Andrés. Con él empecé en la música, él haciendo sus cosas y yo haciendo las mías, pero aprendiendo los dos juntos acerca de todo esto y, además, me parece un músico de una calidad excepcional. Le admiro mucho, como hermano [risas], y como artista y por eso me encanta Andrés. Si pudiese haber elegido no se me ocurre mejor opción que Andrés, tanto como hermano cómo como músico.

¿Como surge la colaboración con Rosario?

Eso es una cuestión más del productor del disco, Pelo, que colaboró con Rosario para unas grabaciones y que pensó que sería una buena idea contar con la voz de Rosario para la edición del disco para España. Por otro lado ella me encanta, como artista y como mujer, pero me perdí la oportunidad de estar en el estudio con ella porque su parte se grabó en Madrid y se remezcló con mi voz en Buenos Aires. 

El disco rezuma optimismo por los cuatro costados, ¿en qué medida es el nacimiento de tu hijo el motor de la paternidad de este disco?

Me gusta esa idea de doble paternidad y es indudable que el nacimiento de mi hijo supuso un cambio en el rumbo de este disco. Decidí conscientemente apartar mi vista de lo malo, del lado más negativo de la vida porque este era un disco que quería cantarle con optimismo a mi hijo. Ya le había cantado demasiadas veces a la parte más dura de la vida y lo que quería era romper con ese pesimismo y mostrar que otro mundo es posible.

Y en cuanto al sonido del disco, ¿pensaste desde el principio en que sonase tan deliberadamente mezclado y variado?

Procuro no pensar ni medir las cosas cuando estoy componiendo. Si el sonido final es tan mestizo es porque yo me siento mestizo y porque vivimos en un mundo en el que todo está tan cerca que termina por tocarse. Pero no es nada premeditado el hecho de que el disco suene así, es simplemente que así me lo pide mi manera de entender el mundo e intento ser coherente con lo que pienso

¿Notas mucha diferencia entre el público argentino y el que te has encontrado en España? Quizá el público español es un poco más reflexivo, porque los argentinos somos más pasionales, nos dejamos llevar más. No quiero decir que el público sea más frío, sino que desde el escenario se nota la diferencia con un público más entregado. Aún así es muy buen público y me lo he pasado muy bien tocando ayer en Santiago de Compostela, donde la gente tenía muchas ganas de pasárselo en grande. Y creo que yo ayudé un poquito a conseguirlo.

¿Qué has aprendido en estos casi tres años desde que empezaste a preparar el disco hasta ahora?

El disco me ha aportado muchas cosas y muy bonitas. Entre ellas me ha dado la oportunidad de venir a España que siento como una tierra hermana y a la que nunca había venido a presentar mi trabajo. Pero también he seguido aprendiendo de la gente que me rodea y de la fortuna que tengo de estar junto a ellos, desde mi familia hasta mis músicos. Principalmente lo que supone este disco es un paso adelante en mi carrera como artista y la satisfacción de haber sabido llevar adonde quería el resultado.

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