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Entrevista
con Marc Parrot |
“Provoco accidentes
para ver nuevos
caminos y nuevas formas.”
[Por
José Antonio Menor]
La
huída a Miami del Chaval de la Peca nos ha devuelto a Marc Parrot,
exiliado de los escenarios por la presencia del versioneador con más
éxito de Nino Bravo. En sus viajes ha ido recogiendo todo tipo de
sonidos y sensaciones y ahora nos regala dos maletas llenas de la mejor
poesía.
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¿Qué le dices a la gente que te echa en cara que El Chaval nos alejase a Marc
Parrot?
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Yo es que siempre vi al Chaval como un paréntesis. Sabía muy bien que tenía una fecha, en principio para morirse, pero luego, como le cogí más cariño, pensé que tenía que irse a Miami, que allí estaría muy bien. Así que desde el principio ya le compramos el billete para que se fuera a Miami. Y El Chaval, aunque no fue algo planeado maquiavélicamente, lo que me ha permitido es seguir haciendo discos, cosa que, probablemente, me hubiera sido difícil sin que eso hubiese ocurrido.
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¿Cómo sienta ser cantante de culto por doble vertiente, tanto como fenómeno masivo como por fenómeno más minoritario?
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Pienso que hay muchas formas de conectar con el público, pero digamos que, cuando se conecta a nivel masivo, la conexión es más frívola y menos fiel. Cuando se llega a un nivel más profundo, está claro que no conecta todo el mundo pero el que se engancha, lo hace de una manera más seria. En general, este tipo de vínvulo puede dar lugar a una cierta militancia y a un seguimiento de este artista y un deseo de ir continuamente conociendo su trabajo.
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¿No tienes la sensación de que muchas veces has sido incomprendido por ser un adelantado?
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Puede ser. Si el primer disco hubiera salido dos o tres años más tarde, se hubiera entendido mucho más. En el momento en el que yo lo saqué lo que se llevaba eran los unplugged y los primeros básicos que se hacían aquí, que era lo que se estaba vendiendo. En cambio mezclar rock con electrónica era casi un pecado entonces. Y sin embargo ahora mismo no me interesa tanto la electrónica y lo que me interesa es un sonido con más textura, más acústico, un sonido más visceral que un formato electrónico con el que probablemente vendería mucho más. Por otro lado lo que pasa con mis discos es que los puedes volver a escuchar pasado el tiempo y no los ves desfasados porque son fieles al momento en el que los he hecho, con un espíritu de hacer un trabajo personal más que de hacerlo acorde con la moda o la coyuntura estética del momento. Mi forma de trabajar va a seguir siendo así porque encuentro mucho estímulo y mucha inspiración en experimentar con cosas nuevas, en provocar de alguna manera accidentes que me hagan ver nuevos caminos y nuevas formas.
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Siguiendo con el sonido del disco, ¿a qué obedece esta búsqueda de un sonido más sencillo?
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En el disco anterior,
Rompecabezas, lo que quería era desubicar música e instrumentos de un espacio, eliminando el rever para conseguir unos planos más cercanos de voz y de instrumentos. En cierta forma el resultado no me acabó de gustar porque, al final, era artificioso. Desubicas un amplificador de un local de ensayo, de una sala, de un estadio, de los sitios en los que lo has oído siempre una guitarra eléctrica y al ponerlo al aire libre lo que ocurres que acaba sonando como un trozo de cartón vibrando. Esta vez lo que quería, como fruto de lo que había estado trabajando con otros artistas en el estudio, era trabajar justo al revés: grabar el espacio con tomas enteras de voz, tomas enteras de instrumentos, buscando un disco más de primera intención, una propuesta más contundente. Quería apostar solo por un arreglo y, en general, hacer una propuesta muy clara y muy directa.
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¿Y en qué sentido sientes que has evolucionado?
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Una evolución para mí es poder explicar las cosas de una forma más sencilla y más directa, yo creo que las letras son muy directas, se entiende muy bien, y al mismo tiempo no son literales, hay metáfora, recreación, un mundo más de cuento en la manera de explicarlo, siendo además de comprensible,
evocador.
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Las letras y las ilustraciones hacen que uno piense si esto es un disco libro o directamente un libro disco…
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A mi me parece que lo bueno que ha tenido ha sido el coincidir con Sergio aunque, de hecho, fue él quien me encontró a mi. Me mandó un mail contándome que le gustaba mi música y que quería que viese su trabajo. Entré en su página y me encantó. Como estábamos en proceso le pedimos que nos hiciese un proyecto. Lo bueno fue que yo le iba mandando las canciones y el me devolvía la ilustración. Fue un trabajo en el que hubo feedback y que la afinidad estética que había, aparte de que coincidiésemos en gustos musicales, ha servido para que el resultado fuese un trabajo muy redondo y que el tema de las ilustraciones fuese una ampliación de la idea que quiero dar.
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¿Y cómo ves el resultado?
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Hay cierta gente que lo ve como una apuesta fuerte, de continuidad, un trabajo serio. Tal vez para algunos parecía obvio que después de lo del Chaval iba a hacer un disco, pero bueno ya es como que se consolida mi voluntad de seguir trabajando en esto y lo que quiero es que vaya llegando a toda la gente que le pueda gustar o que pueda conectar. En definitiva estamos hablando de canciones y se trata de que la gente disfrute.
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¿Cómo ha sido el primer contacto de las nuevas canciones con el público?
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La respuesta ha sido muy buena, la gente se lo ha pasado bien. Aparte pienso que este último espectáculo que hemos puesto en marcha (en Barcelona, porque en Madrid no pudimos hacerlo de la misma forma) está bastante equilibrado entre la parte teatral y la parte musical. De la misma forma que con la portada hay una intención de teatralidad, aquí hay unos elementos de atrezzo de cabaret, y con esos cuatro elementos trato de darle un hilo argumental que me sirva para ir saltando desde las canciones del último disco a las de anteriores. Pienso que el espectáculo de Dos Maletas nos ha quedado bien, creo que es el mejor que he hecho hasta ahora.
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¿Por qué empezar ahora con una independiente saliendo de una multinacional?
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Rompí con Warner porque me pedían para un nuevo disco de Marc Parrot, otro del Chaval. Me lo estuve pensando y pensé que el Chaval estaba muy bien en Miami. Para mi trabajar con Pias supone estar abriendo una nueva etapa que también responde a la situación actual de la industria, un momento en el que todo se está replanteando y en el que cada artista tiene la responsabilidad de ver qué camino toma y, sobre todo, de tener mucha más consciencia del proceso, de toda la parte comercial, promocional y de ver como se hace. En mi caso siento que tengo más control de lo que se está haciendo, soy consciente de lo que se está haciendo, de cómo va, de la repercusión que tiene lo que hacemos a nivel de promos. Por otro lado de luchar es paradójico que luchando con muchos menos medios tenga más oportunidades de que el disco no se pare. Tengo la sensación de que en una gran compañía se parte con medios mucho más fuertes, pero que si no da resultado todo se detiene. En mi caso no se ha hecho nunca esto de una campaña más seria, pero veía con otros artistas que la compañía ponía toda la carne en el asador, mejor dicho, toda la carne que desde el principio pensaban poner, en los tres primeros meses y luego fuera. En una independiente tienes la posibilidad de que el disco dure mucho más y de irlo trabajando. Esto es todo un estímulo porque no tienes la sensación de que a los tres meses el disco se ha hecho viejo para la compañía y que tienen veinte lanzamientos más a punto.
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¿Y cómo está funcionando?
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Va bien. Va despacito pero no se para. Tenemos todo lo que queda del año con cosas buenas: el Forum el 14 de agosto, el Festival Altabeu en septiembre y luego tenemos una gira de trece conciertos por Cataluña y tenemos planes de hacer más conciertos por todo el estado. Es un disco que se va a seguir funcionando y que, si sigue así, vamos a cerrar el el año con buenos resultados, no para tirar cohetes, pero sí como para poder hacer otro disco, que, al fin y al cabo, es lo que interesa.
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