Lee la entrevista exclusiva a Marc Parrot para www.sinetiquetas.com
|
Marc Parrot: Viaje con nosotros |
|
|
Hágase una salvedad con Marc Parrot en nuestra línea editorial. Y la salvedad estriba en que esta recomendación debe tomarse con reposo. No es Dos Maletas un disco fácil (decimos, como si alguno de su compleja discografía lo fuese). Su peculiar manera de entender el pop (¿o acaso es rock?) ha servido como punto de partida para este inclasificable disco, el primero post-Chaval de la Peca, aquel alter ego que ha servido de base alimenticia en un aspecto puramente material. Porque, para aquél que aún no lo sepa, Marc Parrot es, o era, El Chaval de la Peca, y viceversa. Pero que nadie espere versiones de Nino Bravo, estáis avisados.
|
|
|
[Por José Antonio Menor]
|
|
|
Lo más curioso es que no se trata de ningún salto en su discografía, simplemente volvemos a encontrar a aquel prometedor compositor que siempre fue una realidad y que, sistemáticamente, ha sido ignorado por el público. Será que es cierto que hay autores que nacen para ser escuchados por unos pocos. Y benditos aquellos que se acercan a la música de Marc Parrot, pues superadas las primeras reticencias ante un sonido complejo se descubre un disco de los buenos. Sonido complejo porque aquí no hay canciones carne de sonido polifónico ni susceptibles de ser canción del verano. Ni falta que hace, debería añadir.
Las melodías nada obvias visten unas letras que nos obligan a pensar más en poemas musicados que en canciones al uso, convierten a estas Dos Maletas en el equipaje perfecto para huir de la banalidad que, con demasiada frecuencia, tiñe la actualidad de la música. Es esta distancia con la vulgaridad imperante la que hace de este disco una obra imprescindible, imprescindible al menos para quién busca algo diferente, y precisamente por eso esta recomendación ha de ponerse en cuarentena, porque no es una sugerencia abierta a todos los públicos. Esta recomendación es una apuesta para todos aquellos que tengáis las orejas abiertas y que no tengáis reparos en escuchar un disco más de tres veces para encontrarle el punto.
Porque este disco es poco comercial, si por comercial entendemos música que "entra" a la primera. Lo que ocurre es que muchas veces confundimos el nivel de comercialidad con la tendencia a transitar por caminos mil veces recorridos. Y Marc Parrot utiliza el mismo vehículo (los arreglos y la producción apenas se alejan de lo más tradicional) buscando nuevos itinerarios, empeñándose en contradecir a los agoreros que se empeñan en repetir que la música pop ha muerto por agotamiento de fórmulas e ideas.
Se trata, pues, de un disco que convence a cada nueva escucha pues cada lectura ofrece diferente resultado incidiendo en la complejidad del mensaje que se nos ofrece. Porque estamos ante un disco que puede escucharse desde esa sobriedad que emana de una instrumentación en ocasiones incluso minimalista pero que también puede leerse como un poemario cargado de metáforas y reflexiones que dotan de profundidad y recorrido a unas canciones que, como los buenos vinos, ganan con la debida maduración. De esta forma ritmos y melodías se van adueñando de uno poco a poco convenciendo incluso a los más escépticos.
Quizá la primera pista de esta dualidad entre la ingenuidad y la pluralidad pueda esta en los títulos de las canciones ("Tesoro de chatarra", "Contaré hasta mil", "Guardo la lluvia", "Mañana"…), textos concretos pero a la vez abiertos a mil y una interpretación, dejando a la imaginación del oyente (¿o deberíamos hablar de lector?) caer en la trampa de ilusionar o planear suavemente sobre la literalidad de las palabras. Eso sí, parece claro que la intención de Marc Parrot es la de que nos dejemos llevar y viajemos al interior de sus imágenes y que nos desplacemos entre las atmósferas oníricas que nos regala.
Porque el peso de las letras nos hace plantearnos si estamos ante diez canciones o ante diez poemas con música. Aviva esta cuestión la excelente edición del libreto, en el que destaca el excelente trabajo de Sergio Mora, cuyas ilustraciones sirven de apoyo perfecto para la invitación a la excursión que el músico reivindica en sus metáforas. Sus propios dibujos no dejan de ser enigmas y nuevas puertas que, a su vez, abren interrogantes y misterios que esperan a ser resueltos, contagiándose de ese espacio múltiple creado por Marc Parrot.
Puede que la clave para entender y desentrañar este cosmos tan personal se encuentre en sus declaraciones. A la pregunta acerca de la incomprensión por gran parte del público de su obra más íntima en comparación con el rotundo éxito del Chaval de la Peca, Marc Parrot declaraba "No [me siento un incomprendido]. He tenido una carrera peculiar, pero no me siento así. Mis discos son como una relación íntima. Necesitas muchos encuentros, hablar, escuchar". En un mundo con tantas prisas sucede que a veces parezca que no tenemos ni el tiempo ni las ganas para propiciar esos "muchos encuentros", pero tal vez todos deberíamos tener en cuenta que las relaciones más satisfactorias son aquellas que surgen de los múltiples encuentros.
| Dos maletas ha sido editado por Pias | | www.marcparrot.com | Web oficial de Mark Parrot| | www.sergiomora.com | Web oficial de Sergio Mora, ilustrador del CD | |
|
|
© www.sinetiquetas.com 2004 |
|