Conoce otros festivales como el Festival Creamfields Andalucía o el Mulabe
|
Perdidos en el Festimad |
|
|
Nuestra visita se saldó con una excelente nota para el festival. Quizá los errores sean los típicos que se suelen achacar a todos los eventos de este tipo, pero los aciertos (como el control en el número de actuaciones, la concentración en dos días, la elección de fechas...) coloca al festival madrileño como nuestra apuesta más definitiva para la temporada festivalera de 2005. Abrochate los cinturos y recorre con nosotros las praderas del Parque del Soto...
|
|
|
[Por José Antonio Menor]
|
|
|
Son las seis y media de la tarde y quizá haga demasiado calor (¿o simplemente es que hay demasiada luz?) para empezar con la música, pero así son los festivales y aquí hay gente que hace ya un par de horas que ha cogido sitio para ver a Akwid o a la Fres-K. Lamentamos habernos perdido a Akwid, su actuación en la fiesta de presentación del Festimad a los medios nos sorprendió gratamente, y su primer single es realmente potente, pero las seis menos cuarto (y con la que cae) no es hora para nosotros. Tal vez ni siquiera es para ellos. Llegamos a la zona de escenarios y escuchamos de fondo la actuación de Die Happy. Sonido poderoso, pues consigue sacarnos del letargo y nos acercamos a comprobar que, efectivamente, su vocalista la está liando con un directo caliente por lo que se vive en el escenario, por lo que percibe el público y por las altas temperaturas. Nunca un escenario patrocinado tuvo un sentido tan literal como este Sol Música…
Buscamos una sombra desde la que organizarnos y repartir tareas mientras comienza el directo de Violadores del Verso. A pesar de ser reacio a las actuaciones de hip hoperos españoles en directo, he de admitir que los Violadores convencen desde los primeros compases. Nota aparte se lleva R de Rumba con unas bases que difícilmente se ven en otras actuaciones de hip hop en España. Un único pero, las intervenciones entre canción y canción revelan que nuestro hip hop está en plena adolescencia en los detalles accesorios, lo que no deja de ser una buena noticia, porque en lo que importa (la música) ya hace tiempo que dejó atrás la mayoría de edad.
Mientras los Violadores atruenan desde el escenario principal, Patti Smith conquista a los medios en una rueda de prensa de lo más atípicas. Incluso los informadores están acertados en sus preguntas y Patti se muestra encantadora y encantada de acudir a este Festimad. Lanza proclamas contra la guerra y a favor de la democracia que luego prodigará en su actuación unas horas más tarde.
El astro rey se muestra un poco más clemente con los vigueses Kannon, cuya actuación en este Festimad podría significar un despegue paralelo a la que hicieron hace unos años los Sôber. Lo tienen todo para triunfar, especialmente un repertorio sólido y compacto, que coherentemente ha ido madurando y convenciendo a más y más adeptos. El público se entrega a los sonidos más rockeros escuchados hasta el momento y nosotros les deseamos toda la suerte a un grupazo que acaba de editar Intro, tercer disco de su carrera.
Nos escapamos a la carpa donde Ben Harper y sus chicos celebran su rueda de prensa. Parece mentira que, entre tantos informadores, apenas surjan un par de preguntas interesantes. Harper saca petróleo de dónde no lo hay y así nos enteramos de que en breve grabará su próximo disco, que le gusta la música española ("Camarón es una influencia para mí"), y que, pese a tener su opinión, prefiere no mojarse en cuestiones políticas. Donde Patti Smith ha enamorado por su compromiso y naturalidad, Ben Harper conquista con un aura, un carisma y una amabilidad que le acercan a la santidad.
Ya empieza a anochecer y The Rasmus aprovechan para entregarse en cuerpo y alma en un concierto en el que repasan su último disco. Previsibles pero efectivos, cierran con los grititos (uhh-uhhhh) que se repiten hasta la saciedad en Are you ready?, tema que les ha convertido en los primeros finlandeses en aspirantes a la canción del verano. Nos movemos de nuevo al escenario grande donde Patti Smith construye un hermoso recital en el que se alternan canciones y proclamas. Su rock and roll de factura clásica la eleva a los altares de las crónicas de este Festimad y sorprende a quienes pensábamos que sus mejores años ya habían pasado.
Jet intenta mantener el nivel de una banda formada por gente de la generación de sus padres y lo consiguen a medias. Llegan con un gran disco debajo del brazo, un single que suena a todas horas y con las favorables criticas de cuantos han asistido a sus directos. Viéndoles, uno no puede evitar pensar que más que favorables han sido benévolas porque su magnífico disco se pierde en una actuación con mucho de estudio de los directos de Rolling Stones (no en vano les telonearon en gran parte de la gira 40 Licks) pero sin llegar nunca a alcanzar la intensidad de Jagger y compañía. Por cierto ¿quién estableció los paralelismos entre Jet y AC/DC?
Y llegamos al final del primer día con la actuación de Ben Harper y sus nada Innocent Criminals. Porque los miembros de la banda que acompaña a Harper son de todo menos inocentes. Juan Nelson, un tipo con un físico inverosímil, hace que nos preguntemos por la madre del productor de Diamonds on the incide, pues su impactante técnica y su maestría tocando el bajo, que tan en segundo plano quedan en el CD, en el directo encienden la mecha de un concierto memorable. Ben Harper está a la altura de su banda y a la altura de las exigencias de ser cabeza de cartel y ofrece un concierto de gran intensidad, con las paradas justas y arranques de genio que satisfacen a propios y extraños que nos recogemos para preparar el sábado.
Un problema técnico retrasa nuestra llegada al recinto el sábado y para cuando llegamos nos sorprende el notable aumento de asistentes y el aumento de camisetas negras por metro cuadrado. Los Korn están en el recinto y su espíritu impregna a esta marea de público que disfruta de estilos un poco alejados del denso sonido de los californianos. The (International) Noise Conspiracy se erigen como la sorpresa de este segundo día y su directo, fresco y divertido, con el punto ruidoso que anuncia su nombre, calienta el ambiente para los que posiblemente son el grupo más esperado de este Festimad.
Eso sí, uno mira en el libreto del festival la foto de los Pixies y a duras penas reconoce a la banda que suda a mares sobre el escenario. Gardel cantaba que veinte años no son nada, aunque a tenor de los trece transcurridos entre la separación y el posterior re-encuentro de los americanos a uno le queda la duda. Y contrariamente a lo que rezaba la publicidad sí que pesan los años, aunque también pesan los kilos. 50 minutos de grandes éxitos, quizá sólo aptos para nostálgicos y entregados, sirven para demostrar que estamos ante un gran grupo, pero que era lógico que Nirvana conquistase el mundo mientras ellos se despellejaban en batallas internas y se convertían en los reyes "indie" (vamos, que tenían el apoyo de la crítica y la entrega de una legión de enfervorizados, pero vender, lo que se dice vender a gran escala, no vendían mucho).
Y por fin el plato fuerte de la noche. La pradera del Escenario Heineken convertida en un solo ente y sobre el escenario la explosión de sonido que la mayoría esperaba. Los Korn no defraudan y ofrecen exactamente lo que prometen: alto voltaje. El poderío engendra la duda de saber cómo se puede emparentar bajo la etiqueta de nu metal a los que están sobre el escenario con grupos como Incubus (mucho más blandos y asequibles). El personal se va muy satisfecho a su casa (o a su tienda), con la sensación de objetivo cumplido y con la esperanza de que el año que viene Móstoles volverá a llenarse de buena música, aunque la cita ya no será en el Parque del Soto, pues el Festimad tendrá una nueva ubicación para el 2005.
|
|
|
© www.sinetiquetas.com 2004 |
|