Antonio Orozco: Sembrando vientos  

  

Seguramente cuando echemos un vistazo a las canciones que más han sonado en el verano del año 2003 aparezca una balada titulada "Devuélveme la vida", cantada a dúo por el protagonista de este artículo y la consagrada cantante de pop Malú, una canción grabada como reclamo para reeditar el segundo disco de Antonio Orozco "Semilla del silencio". 

  

[Por Juan Carlos Ortiz]

 

Da un poco de rabia pensar que si esta canción no se hubiera grabado sería probable que las puertas del gran público no se le hubieran abierto a Antonio Orozco, de la manera que se le han abierto a raíz de este éxito, pero más rabia hubiera sentido si un músico de la calidad de Orozco permaneciera en un discreto segundo plano, ese que ocupan todos aquellos compositores y grupos de los que todo el mundo habla maravillas, pero que se tienen que ir por la puerta de atrás porque sus cifras de ventas de discos y de bolos realizados no les permiten vivir del oficio que han elegido.

 

Para situar la trayectoria de este barcelonés habría que remontarse al año 2000 en el que se publica su primer disco "Un reloj y una vela", donde las doce canciones que lo componen están firmadas por el propio Orozco, tanto en el plano musical como en el de las letras.

 

Reconozco que es muy fácil caer en la comparación y agrupar este disco dentro de los que se encuadran en el género de cantantes que fusionan una voz de corte aflamencada con música de tintes rockeros, algo a lo que no es ajeno el propio músico que siempre ha reconocido abiertamente sus influencias y su admiración por artistas como Manolo García y por grupos como Triana (admiración que se torna casi devoción cuando se refiere al alma de este grupo (Jesús de la Rosa), como "el más grande entre los grandes").

 

Pero es que tampoco da la sensación de que Antonio Orozco quiera marcar una revolución musical en su estilo, quiere demostrar que tiene su hueco en un panorama musical cada vez más complicado a través de historias pequeñitas y cotidianas que nos hablan de sentimientos, de encuentros y desencuentros entre personas anónimas, narradas con autenticidad y humildad, siendo estas dos últimas características quizá sus mayores virtudes a la hora de llegar a un público cansado de rimas facilonas y de historias superficiales.

 

Se rodea Orozco en este primer disco de un equipo de músicos excelentes entre los que destacan Xavi Pérez (productor del disco) en los teclados y el piano y Tato Latorre en las guitarras (para mí uno de los mejores músicos que he escuchado en los últimos diez años), sin hacer de menos a músicos tan buenos que aportan mucha calidad a este "Un reloj y una vela" como Nan Mercader, José M. Oca, Sergio Oca, Paco Rivas.

 

En definitiva, este primer disco de Antonio Orozco se trata de una excelente carta de presentación donde deja bien a las claras la línea que quiere seguir, aquella en la que se siente más cómodo a la hora de expresar sus sentimientos y emociones, una línea que no tardaría mucho tiempo en continuar, ya que en el año 2001 se publica su segundo disco "Semilla del silencio".

 

En la primera escucha de "Semilla del silencio" se puede apreciar claramente como Antonio Orozco ha crecido como compositor, vuelve a firmar de nuevo los trece cortes del disco, pero conservando todas las virtudes apuntadas en "Un reloj y una vela" en cuanto a su manera de trasladarnos su visión de la realidad, de ese pequeño mundo en el que se instala para hablarnos de emociones a flor de piel. 

 

De nuevo la humildad como virtud para transmitirnos su autenticidad, reflejada claramente en, a mi juicio, uno de los momentos cumbres del disco, la canción "Rarezas", una de aquellas canciones que si alguien decidiera alguna vez editar un disco serio con los mejores temas de la música española debería figurar sin ningún género de dudas.

 

También crece Antonio Orozco cuando se introduce en el terreno de las baladas, un género en el que es fácil caer en la melosidad y en la superficialidad, pero que él aprueba con nota con "Escúchame" y con la ya mencionada "Devuélveme la vida".

 

En "Semilla del silencio" vuelve a contar con Xavi Pérez como productor, aunque esta vez comparte tarea con Tato Latorre, algo que para mí queda bastante patente en el hecho de que las guitarras adquieren un protagonismo mucho más destacado que en "Un reloj y una vela". Junto a Xavi Pérez y Tato Latorre aparecen en los créditos músicos como Michel Solves en la batería y Rafa Martín en el bajo. 

 

Tiene la cualidad este disco de que te va enamorando poco a poco, que te empiezan llamando la atención determinadas canciones y que según lo vas escuchando más veces te das cuenta de que estás ante un auténtico catálogo de obras maestras, de esas que hay que paladear para llegar al fondo, ese tipo de canciones que te recuerdan aromas y momentos que uno quisiera tener siempre presente.

 

Personalmente me alegro que Antonio Orozco haya llegado al sitio donde se encuentra actualmente porque creo que se lo merece,  el triunfo del buen hacer y de la sinceridad a veces hallan el camino del éxito, pienso que no hubiera necesitado de ningún "dueto" para llegar a la cima, pero a veces los caminos no se recorren de la manera que uno quiere…  

  

 

| Discografía oficial de Antonio Orozco |

| Un reloj y una vela. HORUS, 2000 |

| Semilla del silencio. HORUS MUXXIC, 2001 |

| Semilla del silencio (Reedición). HORUS MUXXIC, 2003 |

 

| www.antoniorozco.com | Web oficial de Antonio Orozco |

 

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