|

|
Es
complicado encontrar a alguien que, conociéndole, tenga una
opinión indiferente con respecto a Ismael Serrano. O se le
adora con fervor o se le desprecia con vehemencia. Supongo que
es el sino de los grandes artistas (¿se ha notado mucho en qué
grupo me encuadro?) y que, en parte, sus detractores aciertan al
señalar sus carencias y excesos, así como sus admiradores
atinan al ensalzar sus virtudes. En el fondo todos apuntan a lo
mismo y la única diferencia radica en el cristal con el que se
mira. Unos ven un compositor lánguido con connotaciones políticas
un poco trasnochadas, otros ven a un autor comprometido y
combativo que hace canciones que llegan a lo más hondo de su
corazón. Bueno, como se trata de hacer un artículo que refleje
el punto de vista de los detractores de Ismael, haré un
esfuerzo y ejerceré de abogado del diablo…
En
realidad tampoco cuesta tanto, porque todos los argumentos que
surgen son clásicos en este debate (sólo hay que darse un
paseo por el libro de visitas de su página web oficial). Por
ejemplo, su implicación política ha servido de arma arrojadiza
contra la carrera de Ismael Serrano en incontables ocasiones.
Incluso por un sector crítico de sus fans que se pregunta cómo
puede ser un cantautor rojeras y pedirnos la pasta que nos pide
por sus conciertos. En fin, suponemos que el muchacho tiene que
comer y pagar las letras de la hipoteca, pero a veces se pasa,
la verdad. ¿Un ejemplo? El precio de las entradas para la
grabación de los conciertos de Principio
de incertidumbre. Vale, a lo mejor alquilar el teatro es muy
caro, pero podía haber forzado a su compañía para que
asumiese el total de la factura (como acaba de hacer en el caso
del disco en directo que prepara Rosana, en el que los
asistentes a la grabación no han tenido que pagar nada).
Que
sí, muy antiglobalización y todo lo que quieras, pero la
connivencia con Universal Music es total. Aún colea la polémica
aquella de la reedición de su último disco en la que se incluía
un DVD con un extracto de un concierto (unas poquitas de
canciones y una entrevista). Vale, no es ninguna novedad, lo han
hecho multitud de artistas (lo de revender el mismo disco añadiendo
algo para que lo vuelvas a comprar), pero ninguno pone una carta
en su página web tomando partida por su compañía desoyendo la
críticas de sus seguidores, que compraron la primera versión.
Para colmo la reedición no era tal porque simplemente se
trataba de un DVD empaquetado sobre los CDs que estaban cogiendo
polvo en un almacén. Vamos, que no tenía justificación.
Y
todo esto sin haber explotado el estigma que arrastran todos los
músicos que hacen bandera de su posicionamiento político,
porque ¿cuánto hay de demagogia en gritar consignas
revolucionarias con una audiencia de aplauso fácil como es la
que acude un concierto? Y sí, el público es inteligente, pero
la masa no, y siempre nos quedará la duda de si muchos de los
entusiastas aplaudidores de revolucionarias consignas,
enfundados todos en revolucionarias ropas de marca, saben quién
fue realmente el comandante Che Guevara… Por otro lado, ¿sabrá
Ismael Serrano que entre quienes le escuchan también hay
votantes del Partido Popular? ¿o es que votar a Aznar implica,
necesariamente, carencia de corazón? En fin…
En
cuanto a la languidez o no de la música… El problema no está
en si su música es lánguida o no. El problema estriba en que
la gente escucha lo que quiere escuchar. Vamos que estoy de
acuerdo en que un disco de Ismael no es un disco de Green Day,
pero si hacemos honor a la totalidad de la producción de este
chico veremos muy fácilmente que no todo el monte es “Papá
cuéntame otra vez”. ¿Sugerencias del chef? Pues muchas:
“Buenos Aires 2001”, “Tierna y dulce historia de amor”,
“Canción de amor propio”, “La extraña pareja”, “Cien
días”. Así para abrir boca.
Que
coño, abandono la defensa de sus detractores. Ismael es, por
encima de consideraciones personales, un músico. Eso es lo único
que importa, que es un gran músico. Podrá gustar más o menos,
pero el caso es que este juicio se está desarrollando en un
terreno que no corresponde, porque la única jurisdicción válida
es la música. Si admites un consejo, espera a que salga el
nuevo disco de Ismael y escúchalo y hazte tu propia opinión.
Probablemente te sorprenderá.
|