[Entrevista con Ismael Serrano | Lee el artículo]

FE DE ERRATAS

   

“Puede parecer que llevo muchísimo en esto 

pero sigo estando al principio de mi carrera

 

[Por José Antonio Menor]

 

Este especial no hubiera sido lo mismo si no hubiésemos contado con esta entrevista. Cuando estábamos acabando, a punto de cerrar esta edición de Sin Etiquetas, sentíamos que nos faltaba algo. Por eso hicimos un último esfuerzo de "acoso" y finalmente lo conseguimos. ¿El resultado? Mucho más que la guinda perfecta, es la base y el sustento pues las sinceras palabras de Ismael valen su peso en oro.

 

¿Qué es lo que pasaba por tu cabeza cuando empezaste el concierto el 8 de septiembre?

La verdad es que estaba bastante nervioso por la responsabilidad. Pero no solo por la responsabilidad de ser conciente de que estábamos grabando un disco en directo, también está la responsabilidad de tocar en Madrid, que es la ciudad que me ha visto crecer, por tocar delante de la gente que me ha apoyado desde el principio... Tenía que estar a la altura de las circunstancias, del afecto de tanta gente, gente que incluso había venido desde fuera para estar conmigo aquellas noches. También tenía sobre mí la responsabilidad que implica el repasar toda tu carrera, porque era un concierto en el que se repasaba todo lo que he aprendido. Al final, al empezar el concierto tampoco tuve mucho tiempo para reflexionar, y estaba tan pendiente de las canciones, de interiorizarlas y cantarlas lo mejor que sé, de contar la historia que servía de eje al concierto, que un poco toda esa preocupación se diluyó.

¿Supone este disco un punto y aparte en tu carrera? ¿Te planteas seguir experimentando aún con más riesgo en la línea que se adelantaba en La Traición de Wendy?

Yo creo que es un deber de todo músico el ser permeable y aprender a incorporar todo lo nuevo que va escuchando, actualizándose con los tiempos que vive. La verdad es que no sé muy bien qué es lo que ocurrirá con el próximo disco, ahora estoy muy centrado con el que nos ocupa, pero siempre me he caracterizado por hablar de lo que pasa en el momento, de la actualidad, tanto en los contenidos como en las formas y eso es lo que me gustaría. Sería un sueño hacer un disco como el que ha sacado Elvis Costello con un cuarteto de cuerda de música clásica. Me gustaría investigar en el jazz... y me gustaría hacer un disco de guitarra, que es un proyecto que me planteo a corto plazo y que me apetece muchísimo.

¿A quién has invitado a subirse a este Principio de incertidumbre y por qué?

A Lichis le he invitado porque le conozco desde hace tiempo, desde que coincidimos en algunos actos. Pero no le he invitado porque me caiga bien o porque me parezca un tipo genial, sino porque es alguien a quién musicalmente admiro por la crudeza y el desparpajo que tiene para contar las cosas. Es un tipo con un talento especial y me parece que en un panorama con tanta ñoñería, se convierte en imprescindible alguien con esa impostura, con esa autenticidad.

A Javier Bergia le he invitado porque es un referente y lo ha sido desde que empecé. Quiero decir, que prácticamente desde que empecé he trabajado con él, pero es que es alguien a quién admiraba desde antes y del que conocía sus discos. Me parece un tipo lleno de inquietudes, que no hace ninguna concesión en su trabajo y que lo mismo hace un disco de canción de autor que se lanza al folk o a lo que crea que es lo que quiere hacer.

A parte de estos dos invitados, hemos hecho una pequeña trampa en el directo, de hecho es la única porque al disco sólo va a ir lo que se grabó las noches del 8 y el 9 de septiembre, prácticamente sin ningún retoque, pero es que me parecía que era necesario tirar de la técnica si a cambio podíamos incluir a gente que admiro tanto como Luis Eduardo Aute o Pedro Guerra.

Y si los invitados eran de lujo, la banda sobre el escenario ha sido magnífica...

Nunca había tocado antes con tanta gente, con una banda tan numerosa sobre el escenario., En su mayoría son gente con la que llevo trabajando mucho tiempo, algunos como Fredi o Bergia desde que empecé. Las novedades son los vientos, la percusión y los teclados adicionales... Todos son músicos de primera y su trabajo ha sido impecable. Lo que pasa con un concierto de esta naturaleza es que la mayoría de la gente no es muy consciente del trabajo que hay detrás y ha sido un esfuerzo muy intenso. Durante un par de semanas estuvimos encerrados de forma intensiva en Ritmo y Compás preparando todo. En realidad ha sido un trabajo parecido al que hemos hecho para cualquiera de los otros cuatro discos en el sentido en que cuando hemos ido a grabar hemos hecho siempre una labor de preproducción muy fuerte para no dejar nada al azar en el sentido musical. Y creo que se ha notado, de la misma manera que espero que ese trabajo le llegue a la gente cuando escuche el disco.

¿Quién está detrás del disco, a nivel técnico?

Fredi se ha ocupado de la dirección musical y de la mayoría de los arreglos de los temas que hemos incluido. Juan Ignacio Cuadrado, productor habitual de mis discos, ha desarrollado las labores de producción y yo mismo he estado también en la producción para explicar los matices y las direcciones que quería que tomaran las canciones. El trabajo con Fredi es especialmente fácil porque es fruto de la convivencia personal y artística durante siete años. El entendimiento es tan perfecto que él sabe instantáneamente el sonido que quiero, de la misma forma que yo sé qué es lo que quiere cuando hace un arreglo determinado.

¿Cómo te planteas la gira? ¿Vas a llevar a todos los músicos?

Mantener una banda como la del disco durante toda la gira es imposible. Por el aforo de los teatros en los que tocamos no cuadran los números para dar de comer a doce músicos de la talla de los que se reunieron para la grabación. Seguiremos con el mismo núcleo de cinco músicos con el que hacíamos la gira anterior y también mantendremos los conciertos acústicos hacia el final de la gira porque ese contacto con el público y presentar las canciones sólo con dos guitarras es algo que sencillamente considero vital.

¿Pesa mucho ser “Ismael Serrano”? Muchas veces parece que estás muy preocupado en no traicionar una imagen de la misma manera que hay mucha gente con el cuchillo en alto esperando cualquier desliz...

Sí que pesa, porque en el fondo hay una tendencia hacia la decepción que no es nada saludable entre la gente que se confiesa de izquierdas. Parece que nos hemos acostumbrado al fracaso, a la traición y a que la decepción es algo inevitable. Tanto es así que negamos el beneficio de la duda a cualquiera, incluido gente como yo, que sí, cometeré errores como todo dios comete errores, pero que pretendo e intento mantenerme fiel a unos principios ideológicos, no sólo en mis canciones sino también en mi manera de actuar. También aprendes a tomar distancia con esas críticas y a analizar de dónde vienen. Porque muchas veces parece que los que más te critican son aquellos que exigen una coherencia que difícilmente son ellos capaces de mantener y parece que, en el fondo, sus críticas son una forma de ocultar su propio sentimiento de culpabilidad. La historia nos pondrá a cada uno en nuestro lugar y a lo mejor aquellos que hoy me atacan de no ser auténtico dentro de unos años están muy lejos de aquellos ideales por los que trabajo, como la defensa de los derechos humanos o la oposición a la guerra, y en los que espero seguir trabajando durante el resto de mi vida. En el fondo yo intento ser sincero y honesto conmigo mismo y con los que me rodean, intento ser coherente y nunca he pretendido rentabilizar mi compromiso con las causas en las que estoy involucrado.

Pero ¿no te parece un poco demagógico lanzar las proclamas que lanzas desde una tribuna como es un escenario de un concierto?

Pues no lo sé. No sé hasta que punto es demagógico comprometerse públicamente y decir lo que uno piensa. El caso es que nadie lo hace y, ¡qué cojones! yo creo en lo que digo y no busco ningún tipo de rentabilidad en mis convicciones personales. Creo que ello y no quiero pensar que expresar las ideas no es demagógico. Tampoco creo que se pueda cuestionar la ideología de la gente que va a mis conciertos ni para cuestionar si ellos están equivocados o si aplauden lo que yo digo llevados por el momento. Ese me parece un análisis maniqueo y tendencioso. Parece que el que piensa así es el que cree que tiene la verdad y que piensa que los demás hacen como que entienden cuando el único que entiende verdaderamente es él. En general este es un punto bastante común en la izquierda, porque parece que nos preocupamos más de buscar desencuentros que de encontrar puntos comunes para edificar una forma de pensar que cree alternativas a este mundo. Yo no hago política en mis conciertos, simplemente hablo de lo que pienso y hablo desde el sentimiento. La naturaleza de un concierto, en el que las canciones duran cinco minutos y la necesidad de no alargar los intermedios en exceso hacen que a veces parezca que los planteamientos nacen de la superficialidad o de la inmediatez, pero todo lo que hay detrás está debidamente articulado. Soy capaz de profundizar y explicar el porqué de los mensajes que lanzo en los conciertos, no es algo que suelto gratuitamente. Y lo digo porque me parece muy emocionante lanzar el mensaje de que otro mundo es posible y creo que merece la pena el riesgo de que alguien pueda tacharme de demagogo. Desde luego a la gente de Operación triunfo jamás les tacharán de demagogos, porque están muy bien calladitos, y desde luego me parece mucho más demagogo decir no a la guerra y vivir en Miami, algo que no parece muy coherente.

Hablando de OT, ¿qué te parece el panorama musical en España?

Personalmente no considero que Operación Triunfo forme parte del panorama musical español. Los cantantes que han salido de OT son un mero producto de la exhibición permanente que se ha hecho desde una televisión pública y no son gente que, desde mi punto de vista, aporten nada al mundo de la música. Para mí parte del panorama musical español son gente como Quique González o Carlos Chaouen, gente que cree en lo que hace y que tiene otro concepto de lo que es la música, gente que no se deja manipular y a los que nadie dirige. Operación Triunfo no es un fenómeno musical y además hace mucho daño a la industria musical, a pesar de lo que creen las compañías y la SGAE que se frotan las manos con la cantidad de dinero que están generando. Y son un fenómeno pernicioso porque no favorecen ni fomentan la pluralidad. Hoy en día es más fácil encender la televisión y ver en TVE, una televisión pública, no lo olvidemos, un concierto de David Bisbal o de Bustamante que un concierto de otro artista. La televisión pública debería ser un espejo de lo que pasa en el panorama musical y reflejar las tendencias musicales que hay en ese momento. Y entiendo que no se le puede dar el mismo espacio a todos los estilos, pero hay que darle un espacio por pequeño que sea para que se pueda ver el panorama lleno de vida que tenemos en España y no dar tanto espacio a una gente que no son un fenómeno musical sino un producto mediático. Para mí tiene el mismo valor ver a Dinio que ver a Bustamante porque en ambos casos su “éxito” nace de la sobre exposición televisiva. 

Tú eres un músico del que circulan muchas canciones, especialmente de tus primeras composiciones, por Internet, ¿qué opinión te merece el fenómeno?

Pues siempre que no haya otra manera mejor de ceder a esa música me parece algo muy positivo que se utilicen todos los canales posibles. Lo preocupante es el mensaje subyacente de que la música es algo gratuito, que no vale dinero. Ser músico me parece un oficio tan digno como cualquier otro y me parece que todo aquel que desarrolla un trabajo merece una compensación económica. La cosa es bien sencilla: a mí no me gusta el dinero pero a mi casero le encanta. Lo que no estoy de acuerdo es en el planteamiento que se hace de esa lucha contra la piratería, porque en todo momento se trata de responsabilizar al consumidor. No sé de dónde se ha proyectado la imagen de que yo estoy en contra de la piratería apoyando las tesis de la SGAE, pero nada más lejos de la verdad. Yo estuve en una mesa de encuentro en contra de la piratería y no pude salir más asqueado de lo que allí se hablaba. En todo lo que se dijo no había ni un ápice para la autocrítica y el mensaje era unidireccional: comprar discos en la calle es no apostar por la música, otorgando toda la responsabilidad del problema al comprador. ¿Apostar por la música? La industria no apuesta por la música favoreciendo ciertos productos, no hace una autocrítica y se preocupa de averiguar de qué manera puede colaborar para atajar este problema y proyecta una imagen muy mala sobre el público. Por ejemplo se debería hacer un recorte en los precios de los discos. Está claro que el precio de los discos en la manta es prácticamente gratis pero bajando el precio se puede hacer que la gente se conciencie y que tenga una imagen más positiva de las discográficas. También hay que hacer un poco de autocrítica y apoyar a los músicos de verdad, apostando por la pluralidad. Tampoco me parecen bien esos artistas que dicen que la música tiene que ser gratis ahora que ellos ya se han hecho millonarios vendiendo discos. Escuchas a Peter Gabriel que dice que los discos tienen que ser gratis, y digo yo que se podía haber dado cuenta antes de que me comprase el So por 3000 pelas. O a Alaska que dice que hay que bajar el precio de los discos pero que no dice que sus discos le parecen caros. Eso sí que es demagogia. El tema de la piratería es muy complejo, porque partimos de la base de que todo es muy caro. Si cogemos el margen que tiene un señor que tiene un bar en una cerveza muy probablemente sea mucho mayor que el margen que obtiene un señor de una discográfica, pero claro, la cerveza es menos susceptible de ser pirateada que un CD. Eso sí, la actitud de la industria ha sido muy prepotente, porque tradicionalmente han dejado de lado a los músicos y a los consumidores y ahora exigen un respeto que ellos nunca han mostrado. 

¿Qué supone para ti cruzar el charco?

Es un aprendizaje continuo. Me encanta viajar por Latinoamérica. Me encanta Méjico como me gustan muchos otros lugares. Viajar por aquellas tierras me ayuda a descubrir que uno no está solo, que hay gente como Fernando Delgadillo o Alejandro Filio que comparten un sentimiento de admiración por la sensibilidad de la Trova, un sentido de independencia, de inquietud. Además uno recibe el cariño del público que comparte los sentimientos con un apasionamiento más desatado y que no se reprime a la hora de mostrar sus emociones.

¿Y como vives que la gente introduzca tu música en su vida de una forma tan intensa?

Afecta saber que tanta gente te tiene en tan alta estima pero supongo que es una especie de agradecimiento al contacto directo que asumo con la gente que me sigue con perfecta consciencia. Quiero decir que no rehuyo ese cariño en la onda de “me abruma la respuesta de la gente, muchas gracias pero...” y ya, sino que es algo que me gusta potenciar y es algo que me hace muy feliz. Pero es que es algo que forma parte de mí, ese sentimiento de cercanía. Cuando empecé a decir en mis primeros conciertos eso de “Buenas noches, familiares y amigos”, era porque literalmente se trataba de mis familiares porque tengo una familia muy extensa y eran mayoría en mis conciertos, pero con el paso de los años muchos de los que eran conocidos se han ido incorporando a esa denominación de familiares y amigos y ahora cuando lo digo, lo digo porque realmente lo siento. La gente que entra en la web lo sabe muy bien porque me preocupo de leer el libro de visitas de la página y me preocupo de saber quién escribe quien hasta el punto que sé quién es quién de casi todos los que firman allí, incluso de algunos a los que hubiera preferido no conocer porque tienen bastante mala hostia. En fin, que es maravilloso sentirse correspondido por el cariño de la gente y siento que esa gente que se acerca a mis conciertos forma parte de mi vida. Lo digo sinceramente, aunque pueda sonar un poco cursi o haya gente que lo aproveche para echarme en cara cierta demagogia.

¿Qué música te sorprende? ¿qué andas escuchando ahora?

Pues hace tiempo que no me sorprende nadie. Me sorprenden viejos amigos con sus nuevos discos como el caso de Carlos Chaouen o Quique González. Ahora estoy escuchando mucho un disco que ha editado Deustche Gramophone de Elvis Costelo que es una maravilla. También he comprado el disco de Certamen Internacional de Cantautores Carlos Cano, en el que cantan amigos como Moncho Otero o Joaquín Calderón. Lo bueno siempre sorprende y siempre está muy bien verte sorprendido por viejos amigos.

Llevas siete años de gira prácticamente ininterrumpida, ¿no te dan ganas de parar y dedicarte a otra cosa como producir a otra gente?

Pues la verdad es que sí que me apetece producir, aunque no sé si es estrictamente necesario parar para sentarme a producir tranquilamente. Me gusta la idea de intentar dar cuartelillo a la gente que empieza y de hecho me estoy empezando a montar un pequeño estudio en mi casa. Cuando me paro a pensar en eso de “la gente que empieza” parece que dé la idea de que yo llevo muchísimo cuando estoy al principio de mi carrera sobre todo cuando comparamos mi trayectoria con la de otros músicos a los que admiro. El problema está en que la continuidad de los músicos es algo muy frágil y a ello contribuyen los medios de comunicación que condenan al ostracismo si no tienes algo nuevo, así que la reacción de muchos músicos es la de producir más. En mi caso hay sobre todo una inquietud natural para componer. Siempre se dice que las giras nacen de los discos y en mi caso es al revés, los discos siempre nacen de las giras. Vas tocando y componiendo y renovando el repertorio y cuando tienes material te metes en un estudio. Creo que tengo tiempo para detenerme y que tengo tiempo para producir a otra gente. De momento soy muy feliz encima de un escenario y no me planteo un cambio a corto plazo.

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