[Entrevista con Alberto | Lee el artículo]

 

“Echamos de menos un poco más de 

riesgo en el panorama musical

 

[Por José Antonio Menor]

 

Si hay una palabra que defina a los Celtas Cortos es mítico. Un grupo que lo ha sido todo y que pelea para que la gente empiece a escucharles de nuevo tras el cambio de vocalista. Desde luego ellos ponen todo de su parte para tirar para adelante, y "entre otras" cosas han editado un maravilloso CD que sorprenderá a sus seguidores de siempre y que encandilará a las nuevas generaciones.

 

¿Cómo fue el proceso de buscar a un sustituto para Jesús Cifuentes? ¿Qué os hizo decidiros por Antoine?

Empezamos tirando de amigos directos y luego de amigos de amigos. Llegamos a probar hasta 12 cantantes diferentes en un periodo que se extendió durante dos meses. Finalmente nos decidimos por Antoine por la calidad de su voz y porque ya tenía cierta experiencia, había cantado al frente de algún grupo y la experiencia de cantar frente al público no era algo nuevo para él.

¿Qué paso por vuestra cabeza cuando Jesús os anunció que se iba del grupo de manera definitiva?

En principio fue una sensación de vértigo. La verdad es que la idea de que algún componente del grupo entrase o saliese no era algo nuevo porque las idas y venidas de los componentes, la colaboración con otros grupos u otros ambientes han sido constantes en Celtas Cortos. Como es lógico nos tuvimos que plantear si lo dejábamos y nos dejábamos vencer por el vértigo y abandonábamos un proyecto en el que habíamos dejado tanto tiempo o si dábamos un paso hacia delante y demostrábamos que la idea de que el grupo ha funcionado siempre como un taller de músicos era cierta. La verdad es que el proceso del nuevo disco ha sido un poco más duro y nos hemos que tenido que poner las pilas para sacarlo adelante.

¿Cómo valoráis vuestro último disco de estudio, Tienes la puerta abierta, que no tuvo una recepción muy positiva por parte del público, especialmente de los seguidores más fieles?

Tienes la puerta abierta fue un disco que se hizo un poco demasiado deprisa, sin la maduración necesaria. Pero nos sirvió mucho como aprendizaje para manejarnos con nuevos ritmos o a trabajar con instrumentos no acústicos. Nos sumergimos en ese mundo, no me atrevería a decir “música electrónica” porque ese es un concepto mucho más denso, pero no tuvimos tiempo y al final, el resultado de hacerlo todo un poco de golpe, fue algo así como una especie de borrachera.

¿Pesa el nombre y la historia del grupo o cuándo os metéis en el estudio os sacudís de la importancia de llamaros Celtas Cortos?

Pues es un dilema cada vez que nos encontramos al principio de un proyecto nuevo. Porque muchas veces no sabes si debes hacer caso a lo que tus seguidores esperan de ti o si lo que tienes que hacer es dar rienda suelta a lo que a ti te apetece en cada momento. Al final todo depende de la canción en la que trabajes y de dónde te lleva el tema, porque cada canción pide una instrumentación o una sonoridad concreta y nos terminamos guiando más por la intencionalidad de cada tema que por buscar un sonido que sea identificable por el público, aunque al final todos los temas sean “Celtas Cortos”.

¿En qué habéis evolucionado con la grabación de C’est la vie?

Fundamentalmente hemos asentado el trabajo con ritmos programados, loops, porque casi todos los temas llevan ese tipo de ritmos. Si se escucha con atención, se podrá observar que lo tenemos mucho más asimilado y que el sonido es menos descarado y evidente, excepto en aquellos temas que hemos querido que suene claramente electrónicos. También hemos avanzado en el tema del mestizaje, que ha sido siempre una de las banderas de la banda, con la inclusión de nuevos instrumentos, gracias a las nuevas incorporaciones que han aportado sus conocimientos al impulso del grupo. Gente como Oscar Medido, el guitarrista, que toca el tres cubano, el cuatro dominicano, la vihuela mejicana, la cora mejicana... han supuesto una aportación importante en el sonido del disco.

¿Cómo están siendo las ventas?

Pues mucho me temo que como todos los demás discos que se publican en España, que caen en un terreno indefinido. El panorama está un poco enrarecido con la piratería, las operaciones triunfo y los bebes probetas. La situación es complicada para la gran mayoría de los mortales (porque suponemos que habrá a gente a los que todo esto les resbale y sigan vendiendo como siempre) y parece claro que se avecina un cambio, no sabemos si para bien o para mal. En el fondo a nosotros nos afecta un poco tangencialmente porque nosotros vivimos de tocar, pero está claro que el disco no va tan bien como han ido otros de los que hemos publicado.

¿Y la recepción por parte del público?

Hemos notado cierta reticencia de la gente hacia el hecho de que tuviésemos una voz nueva, pero está claro que una vez que empieza el concierto no se mueve nadie y poco a poco se van venciendo los prejuicios. Al final la gente queda plenamente convencida y eso que tocamos ocho o nueve temas de los doce nuevos incluidos en C’est la vie, porque queremos enganchar a la gente con lo nuevo y porque buscamos honestidad, y vamos a pecho descubierto para que la gente conozca que es lo que estamos haciendo.

¿Vais a editar el disco en Francia? ¿Habrá gira por Europa?

El disco ha sido editado en Francia y nos vamos casi ya mismo a hacer una gira de casi un mes por Francia entre octubre y noviembre. Las cosas allí están también bastante paradas pero suponemos que aprovechando la gira, la compañía hará un esfuerzo.

¿Qué es lo que os cabrea del panorama musical actual?

Más que cabrearnos nos desilusiona mucho que haya tanto de lo mismo y tanta repetición de fórmulas ya explotadas. Y no hablo de grupos que definen su estilo y luego se dedican a repetirlo, hablo del uso y el abuso de fórmulas ya establecidas. Está claro que innovar es muy complicado, pero lo que echamos en falta es la carencia de riesgo. Personalmente es algo que nos desilusiona y nos desmotiva, aunque procuramos centrarnos en lo que hacemos nosotros y no detenernos a analizar los caminos que toman los demás.

¿Echáis de menos aquellos años locos en los que hacíais cien bolos cada verano?

La verdad es que este año, contando con la gira por Francia, vamos a hacer 96 conciertos, que es una cantidad respetable. Lo cierto es que parece que como no salimos en la tele ni sonamos en los Cuarenta Principales hemos dejado de existir, y de hecho hay gente que ni sabe que hemos cambiado de vocalista y se entera en el concierto. Pero gracias a no estar tanto en los medios nos hemos quitado un poco de esa presión y eso nos permite trabajar más aún con los pies en el suelo, sin crear ni crearnos falsas expectativas. Evidentemente siempre gusta que la gente te conozca y que sepan si tienes disco nuevo en la calle, pero no es algo que nos preocupa y siempre hemos sido conscientes de que este mundo es un continuo subir y bajar.

¿Qué escucháis en los viajes?

Pues aunque parezca un tópico, de todo. Por ejemplo en el último viaje nos lo hemos pasado escuchando a Ojos de Brujo. También hay una parte de la banda muy interesada en los nuevos flamencos... En cuanto a la música extranjera, pues desde jazz mezclado con electrónica hasta ska. Vamos que de todo.

¿Hacia dónde se dirigen los Celtas Cortos?

Pues a corto plazo tenemos que acabar la gira en España, que nos quedan como cinco conciertos y después nos tiraremos un mes en Francia. Después, con calma, nos plantearemos qué es lo que queremos hacer, pero no queremos precipitarnos ni tomar decisiones deprisa y corriendo. Entre los proyectos que barajamos está una gira por teatros, pero todo se verá. 

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