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La crítica especializada se vuelca con ellos y, aun con el lastre que les suponen las continuas comparaciones con grupos como Incubus, Korn o Tool (¿acaso hay algún grupo de rock que no tenga influencias de lo que escucha?) consiguen que su disco esté incluido entre las listas de los mejores del año. Seguramente, mucha culpa de ello la tenga su poderoso directo, fruto de horas y horas de local de ensayo unido a la peculiar performance con la que adornan sus actuaciones, con un tío desnudo envuelto en celofán escenificando las sensaciones que intentan trasmitir en cada canción de su repertorio.
Tras vender más de 8000 copias de Morfología, y ya con el batería actual del grupo, Alberto Madrid, vuelven al estudio para configurar el tercer larga duración de la banda: Synthesis (Zero Records, 2001). Esta será la obra que les consolidará como uno de los grupos punteros dentro del rock en España. El disco no tiene desperdicio se mire por donde se mire. Un conjunto de canciones densas que no dejan indiferente a nadie que se acerque a ellas con los oídos bien abiertos y sin prejuicios en la recamara. Todo lo que prometían en sus anteriores trabajos se confirma en canciones como Vacio u Oxigeno (O2) a la par que comienzan a perfilar las líneas maestras de su futura carrera en temas como Versus (Vs.) o Si me marcho. De nuevo un fondo contundente envuelve unas melodías vocales cuidadísimas, al igual que sus letras, alcanzado unos momentos líricos realmente inspirados. Es posible que sus fans más acérrimos noten un leve bajón en cuanto a la dureza a la hora de interpretar los temas pero, como ellos mismos dicen, ¿qué es más duro, tocar a cien por hora mientras se berrea, o interpretar con el sentimiento adecuado las letras de cortes como Adiós? Ellos se definen como un grupo de canciones más que como un grupo de "posturas", y si el sentimiento de las canciones requiere de una interpretación más pausada, allí están ellos para poner la nota adecuada.
Después de la tibieza en cuanto a promoción que padecieron por parte de Zero Records en su anterior álbum, ahora, con la gira promocional de Synthesis, Sin Oxigeno, apoyados más decididamente por su casa discográfica, recorren casi toda la geografía española. Por fin disponen de un equipo propio y de un elenco de personas dedicadas exclusivamente a ellos: técnicos de sonido y de luces, manager personal, merchandising... Todo un lujo que saben aprovechar para convertir cada uno de sus conciertos en una experiencia única para los que se acercan a escucharles, derrochando entrega sin importarles que delante suya haya 100 o 100 000 personas. De entre los más de 80 conciertos de la gira, el que marcará un antes y un después en la historia del grupo es, sin lugar a dudas, el que ofrecen en el Festimad mostoleño: poco antes de salir a escena se confirma el plantón que los Limp Bizkit han dado al festival, con lo que les tocará a ellos suplir la baja de los informales americanos. Temiendo encontrarse ante un público encolerizado, saltan a la arena dispuestos a hacer olvidar a los teóricos cabezas de cartel. El éxito ante las más de 40 000 almas es total, apareciendo Sôber en todos los medios como los grandes triunfadores del Festimad.
Apenas doce meses después de Synthesis regresan al estudio para confeccionar lo que es el último disco hasta la fecha de la banda, Paradÿso (Muxxic Records, 2002). Nuevo disco en muchos aspectos: nueva compañía (tras la absorción por Tiendas Tipo de Zero Records), nuevos productores (ellos mismos, tras la producción de Óscar Clavel en los dos anteriores), nuevos estudios (graban en Cube, propiedad de Carlos Escobedo) y nuevas colaboraciones tras la mesa de mezclas (Ed Stasium, en Los Angeles, que ha trabajado entre otros con Ramones, Biohazard, Mick Jagger o Living Colour). Se nota que ahora están en una gran compañía (Muxxic pertenece al gigante Prisa) y saben sacarle provecho sin ceder ni un ápice de su independencia, como lo demuestra el hecho de presentar el álbum a la discográfica solo después de tenerlo acabado.
Para mucha gente (me incluyo) este es el mejor trabajo que el grupo ha ofrecido hasta la fecha. Quizá sea porque ellos mismos se han hecho cargo de la producción o porque han alcanzado su madurez artística, o quizá sea por ambas cosas, da igual. El hecho es que el producto final ha logrado una calidad incuestionable que les sitúa a la altura de los mejores. Canciones de la talla de Diez Años, Mis Cenizas o Eternidad son todo un monumento al legado del rock duro, dotadas de una personalidad tan propia que hace que con las primeras notas ya sepas que estás escuchando a Sôber. Por no hablar de la increíble Hemoglobina, un derroche de buen gusto que mezcla la contundencia con unos preciosos arreglos de cuerda. No faltan tampoco canciones más cercanas a los estilos dominantes en la actualidad, como Animal o Lejos (no te pierdas la batería en este tema) o temas "Sôber" de toda la vida como Arrepentido. Para el final del disco han guardado otra de las joyas, Paradÿso, en la que de nuevo unos efectivos arreglos de cuerda adornan unas letras impactantes que dibujan melodías sobre toda la contundencia de la que siempre hacen gala.
Actualmente se encuentran inmersos en una impresionante gira que les llevará a actuar en todo el país. No lo dudes, si tienes la ocasión de acercarte a uno de sus conciertos no te defraudarán. Siempre te ofrecerán mucho a cambio de tu dinero.
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| Web oficial | www.soberweb.com |
Discografía
Lee la entrevista exclusiva a Carlos Escobedo, cantante de Sôber, para www.sinetiquetas.com |
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