Lee la entrevista exclusiva con Carlos Escobedo, cantante de Sôber, para www.sinetiquetas.com
Sôber: Sobrios luchadores

Aprovechamos la reciente reedición de Paradÿso, en el que se incluye un completísimo DVD de la banda madrileña, para hacer un recorrido por su historia, desde la nada al éxito masivo.

  

[Por Carlos Vallejo]

Como en la mayoría de los grupos, los inicios de los madrileños Sôber forman un compendio de idas y venidas, tímidos pasos adelante que preludian regresos al comienzo, conatos no consumados y afianzamientos sobre la base de pequeños fracasos.

Es el toma y daca ineludible que toda banda ha de sortear si pretende hacerse con un pequeño hueco dentro del siempre difícil terreno del rock patrio.

 

En su caso concreto, su andadura por el amargo camino del aprendizaje comienza hace una década, en 1993, cuando, a través de un anuncio de prensa, Carlos Escobedo (bajo y voces) hace un llamamiento para formar un grupo en la onda de Pearl Jam, Helmet o Tool. A raíz de dicho anuncio conoce a Antonio Bernardini (guitarra) y Elías Romero (batería). Tras probar con algún cantante y no encontrar lo que buscan, deciden que sea Carlos quien también se ocupe de las voces, a la par que ingresa en la banda Jorge Escobedo (guitarra), hermano de Carlos que abandona al grupo Nameless, configurando la primera y básica formación de los Sôber Stoned, como se dan a conocer.

 

Tras grabar una primera maqueta cantada en inglés, parece que la fortuna les sonríe al conseguir, de manera más bien casual, un contrato discográfico por tres años con Polygram. Pero lo que prometía ser un camino de rosas pronto se convierte en un auténtico viacrucis cuando, con el primer disco ya grabado, la discográfica desaparece y les deja con el culo al aire. La situación es digna de una película de Fellini: imaginaos, toda la ilusión y las ganas puestas en un trabajo que no puede ver la luz pues el 50% de la grabación es propiedad de la extinta Polygram. Quizás otro grupo se hubiera dado media vuelta y tirado la toalla, pero no es este el talante de los combativos Sôber Stoned que, ni cortos ni perezosos comienzan la batalla legal por su obra hasta conseguir, tres años después, poner en la calle Torcidos, autoeditado bajo el nombre de SôberRecords.

 

Son momentos duros e infructuosos para la banda. Ellos mismos hacen sus propios carteles, promocionan su disco y lo distribuyen, se patean las calles buscando conciertos... Todo un duro trabajo que les reporta muy poco beneficio, pues el anhelado Torcidos no obtiene la repercusión deseada. Esta situación aparentemente sin salida lleva a abandonar la banda a Antonio y a Elías dejando en cuadro a los hermanos Escobedo. Pero ya reza el refrán que Dios aprieta pero no ahoga, y cuando la existencia del grupo está más cuestionada, la aparición de la canción La prisión del placer en uno de los recopilatorios de la revista Heavy Rock dará nuevos bríos a los, en apariencia, moribundos Sôber Stoned. Entre tanto, vuelve al grupo Antonio y fichan para la batería a Luis Miguel Planelló.

 

Una nueva etapa se abre para la banda con dos hechos fundamentales: cambian su nombre por el más pegadizo Sôber y graban, en 1998, para la independiente Zero Records el EP Condenados. Ahora sí comienzan a recoger todo lo sembrado a lo largo de los duros años de trabajo. Evolucionando desde el estilo grunge que marcó su primer disco, comienzan aquí a mostrar las piezas maestras que cimentarán lo que será su obra en los años siguientes: una base de ritmos duros y potentes cercanos al heavy metal de toda la vida, guitarras limpias dibujando melodías oscuras y la profunda voz de Carlos cantando unas letras pesimistas, llenas de metáforas, que exigen del oyente una interpretación propia. El EP tiene una acogida excelente, lo que les lleva a grabar su segundo disco, Morfología (Zero Records, 1999), todo un salto de calidad en todos los aspectos.

 

Siguiente >

© www.sinetiquetas.com 2003