| La columna del sordo |

 

[por Marcial Ortiz]

 

Nuestro "sordo" es alguien que sólo escucha buena música... Pero ¿qué es buena música? Para él fundamentalmente la música clásica (y algunas honrosas excepciones), por eso hemos decidido proponerle un reto. Cada mes le facilitaremos un CD de música actual para que diseccione y nos haga sus comentarios. Afortunadamente tiene las orejas más "abiertas" incluso de lo que él cree.

 

No me gusta. Quizá debería escuchar el disco antes de empezar, pero no me hace falta. No me gusta y ya está. Oírlo lo oiré, claro. Para eso estoy aquí, se supone que ese es el trato: “tú escuchas lo que te digamos, nos dices qué te parece y si te lo publicamos, te invitamos a un café. ¿Y a una palmera de chocolate? Depende de lo que tengamos que trabajar para editar tu página”. Pues a por eso voy, a por la palmera. Escribir clarito, los verbos detrás del sujeto, adjetivos los justos... Y a comer. Bueno, y a escuchar el disco.

 

Me gustaría seguir contando otras cosas, pero la hora se acerca. Tengo el disco en mis manos: Hombres G. Voy a pasármelo bien. Seguro, no te piiiiiiiii (eh, censura, censura). Serán ellos los que se lo van a pasar bien, porque lo que es yo... Quizá debiera contar más cosas de mi vida. Cómo la música para mí solo significaba un modo de poder hablar de algo con los amigos, y hacía así con la cabeza de arriba abajo como si me enterara de algo. Y en aquella época, entre mis amigos los Hombres G, pues como que no, como se dice ahora. Hombre, para algo servían: cuando alguno decía o hacía alguna tontería, todos le decíamos “no sí ahora también te gustarán los Hombres G”. Y claro, a mí no me gustan los Hombres G. Los psicólogos lo llaman presión de grupo. Los demás lo llamamos “ser un calzonazos”. ¿Qué diferencia hay entre mis amigos de antes y mi mujer de ahora? Total, sigo haciendo así con la cabeza. De arriba abajo, ya sabéis.

 

Está bien. Compruebo que no haya nadie a mi alrededor, pongo el disco... No, no. Antes miro quiénes cantan las versiones (en cuanto a las versiones, deberíais leer el reportaje de nuestro director sobre la crisis en la música): La Cabra Mecánica (sí les), Seguridad Social (sí les), Volován (no les), Álex Ubago (sí le), Los Secretos (sí les), Javier Álvarez (sí le), El Canto del Loco (no les), Chonchi Heredia (no le), Antonio Vega (sí le), Pereza (no les), El Hombre Gancho (no le), Celos Piña (no les), Piratas (sí les), Los Piston (no les), La Tercera República (no les) y Mojinos Escocíos (sí les). De dieciséis grupos/artistas, solo conozco el nombre de la mitad. No está mal. Teniendo en cuenta que nunca he oído a ninguno conscientemente, no sé qué puede salir de esta audición.

 

¡Catorce canciones! Esas son las que han aguantado los que estaban a mi alrededor. Lo único publicable de lo que me han dicho es “¿te vas a escuchar todo el jodido disco?” Hombre, ya solo quedaban dos más, podían haber aguantado. Digo yo. Aunque razón no les falta. El comienzo del disco promete mucho. Por lo menos a mí. Las versiones de la Cabra, de Seguridad Social y de Volován me han encantado. Con estas tres versiones me hubiera atrevido a enfrentarme con algunos “tíos” y defender a los Hombres G. “Lo veis, solo hay que cambiarle la voz al cantante y meter algún instrumento más”. Divertidas, bailables, prometedoras, ya digo.

 

Ay, ay, ay... Leo que el siguiente es Álex Ubago (seguimos con los prejuicios). Vaya rollo. Como no soy un entendido en los Hombres G, no sé si esta canción me gusta tan poco porque la canción original es así o por la versión de Ubago. Porque es un rollo. Supongo, espero, que todo sea mérito del nuevo crack de la canción española. A partir de aquí, el disco se me hace cuestabajo. O mejor dicho, cuestarriba. ¿Tengo que seguir oyéndolo? Llamo a los jefes y les pregunto. “ Disco o desayuno, tú eliges”.

 

Pues eso, que sigo. Por suerte un poco después aparece El Canto del Loco. Menos mal, porque llevaba tres cortes... Profesional que es uno. La siguiente canción creo que es la mejor del disco. Y digo creo, porque teniendo en cuenta que es alguien (Chonchi Heredia) cantando aflamencado a los Hombres G, y teniendo en cuenta mi aversión a los Hombres G y a las sevillanas, no me ha disgustado nada.

 

Después del siguiente corte todo va a mejor. A mucho mejor. Y es que el siguiente lo canta Antonio Vega. ¿Puedo decir palabrotas? Vale, no. Ni idea de qué canción canta. Solo sé que si pudiera pagarme desayunos más a menudo, mandaba a Bagdad a los jefes de la revista. Con Antonio Vega, claro. ¡¡Sufre mamón!! ¿He oído “sufre mamón devuélveme a mi chica”? No sé mucho de nada, pero sí recuerdo esa canción muy movida. Como todas, vamos. Mi idea de los Hombres G era la de un grupo que servía para bailar, para reír, el típico grupo que me servía para acercarme a una chica en un bar moviendo el culito al son de su música... Y ahí es cuando la tía se echaba a reír y yo me volvía a mi coca-cola. Este tío lo ha convertido en un velatorio. Y de los tristes. ¡¡Llora-viernes!! 

 

Después de esto, poco más que decir: que escuchar este disco (Voy a pasármelo bien, Dro East West, 2003, 15,95 euros) me ha provocado sentimientos encontrados (amor-odio), que me ha traído buenos recuerdos, que ahora ya sé por qué casi siempre prefiero la música en otros idiomas, que ya no me meteré con nadie porque le gusten los Hombres G, que el pop no es tan malo como lo pintan y que si lo mezclas con algo de rock suena bastante agradable, que por fin puedo decir que he madurado algo, y que qué coño hacen Álex Ubago y Antonio Vega en un disco como este.

 

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