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No
me gusta. Quizá debería escuchar el disco antes de empezar,
pero no me hace falta. No me gusta y ya está. Oírlo lo oiré,
claro. Para eso estoy aquí, se supone que ese es el trato: “tú
escuchas lo que te digamos, nos dices qué te parece y si te lo
publicamos, te invitamos a un café. ¿Y a una palmera de
chocolate? Depende de lo que tengamos que trabajar para editar
tu página”. Pues a por eso voy, a por la palmera. Escribir
clarito, los verbos detrás del sujeto, adjetivos los justos...
Y a comer. Bueno, y a escuchar el disco.
Me
gustaría seguir contando otras cosas, pero la hora se acerca.
Tengo el disco en mis manos: Hombres
G. Voy a pasármelo bien. Seguro, no te piiiiiiiii (eh,
censura, censura). Serán ellos los que se lo van a pasar bien,
porque lo que es yo... Quizá debiera contar más cosas de mi
vida. Cómo la música para mí solo significaba un modo de
poder hablar de algo con los amigos, y hacía así con la cabeza
de arriba abajo como si me enterara de algo. Y en aquella época,
entre mis amigos los Hombres G, pues como que no, como se dice
ahora. Hombre, para algo servían: cuando alguno decía o hacía
alguna tontería, todos le decíamos “no sí ahora también te
gustarán los Hombres G”. Y claro, a mí no me gustan los
Hombres G. Los psicólogos lo llaman presión de grupo. Los demás
lo llamamos “ser un calzonazos”. ¿Qué diferencia hay entre
mis amigos de antes y mi mujer de ahora? Total, sigo haciendo así
con la cabeza. De arriba abajo, ya sabéis.
Está
bien. Compruebo que no haya nadie a mi alrededor, pongo el
disco... No, no. Antes miro quiénes cantan las versiones (en
cuanto a las versiones, deberíais leer el reportaje de nuestro
director sobre la crisis en la música): La Cabra Mecánica (sí
les), Seguridad Social (sí les), Volován (no les), Álex Ubago
(sí le), Los Secretos (sí les), Javier Álvarez (sí le), El
Canto del Loco (no les), Chonchi Heredia (no le), Antonio Vega
(sí le), Pereza (no les), El Hombre Gancho (no le), Celos Piña
(no les), Piratas (sí les), Los Piston (no les), La Tercera República
(no les) y Mojinos Escocíos (sí les). De dieciséis
grupos/artistas, solo conozco el nombre de la mitad. No está
mal. Teniendo en cuenta que nunca he oído a ninguno
conscientemente, no sé qué puede salir de esta audición.
¡Catorce
canciones! Esas son las que han aguantado los que estaban a mi
alrededor. Lo único publicable de lo que me han dicho es “¿te
vas a escuchar todo el jodido disco?” Hombre, ya solo quedaban
dos más, podían haber aguantado. Digo yo. Aunque razón no les
falta. El comienzo del disco promete mucho. Por lo menos a mí.
Las versiones de la Cabra, de Seguridad Social y de Volován me
han encantado. Con estas tres versiones me hubiera atrevido a
enfrentarme con algunos “tíos” y defender a los Hombres G.
“Lo veis, solo hay que cambiarle la voz al cantante y meter
algún instrumento más”. Divertidas, bailables, prometedoras,
ya digo.
Ay,
ay, ay... Leo que el siguiente es Álex Ubago (seguimos con los
prejuicios). Vaya rollo. Como no soy un entendido en los Hombres
G, no sé si esta canción me gusta tan poco porque la canción
original es así o por la versión de Ubago. Porque es un rollo.
Supongo, espero, que todo sea mérito del nuevo crack de la canción española. A partir de aquí, el disco se me
hace cuestabajo. O mejor dicho, cuestarriba. ¿Tengo que seguir
oyéndolo? Llamo a los jefes y les pregunto. “ Disco o
desayuno, tú eliges”.
Pues
eso, que sigo. Por suerte un poco después aparece El Canto del
Loco. Menos mal, porque llevaba tres cortes... Profesional que
es uno. La siguiente canción creo que es la mejor del disco. Y
digo creo, porque teniendo en cuenta que es alguien (Chonchi
Heredia) cantando aflamencado a los Hombres G, y teniendo en
cuenta mi aversión a los Hombres G y a las sevillanas, no me ha
disgustado nada.
Después
del siguiente corte todo va a mejor. A mucho mejor. Y es que el
siguiente lo canta Antonio Vega. ¿Puedo decir palabrotas? Vale,
no. Ni idea de qué canción canta. Solo sé que si pudiera
pagarme desayunos más a menudo, mandaba a Bagdad a los jefes de
la revista. Con Antonio Vega, claro. ¡¡Sufre mamón!! ¿He oído
“sufre mamón devuélveme a mi chica”? No sé mucho de nada,
pero sí recuerdo esa canción muy movida. Como todas, vamos. Mi
idea de los Hombres G era la de un grupo que servía para
bailar, para reír, el típico grupo que me servía para
acercarme a una chica en un bar moviendo el culito al son de su
música... Y ahí es cuando la tía se echaba a reír y yo me
volvía a mi coca-cola. Este tío lo ha convertido en un
velatorio. Y de los tristes. ¡¡Llora-viernes!!
Después
de esto, poco más que decir: que escuchar este disco (Voy a
pasármelo bien, Dro East West, 2003, 15,95 euros) me ha
provocado sentimientos encontrados (amor-odio), que me ha traído
buenos recuerdos, que ahora ya sé por qué casi siempre
prefiero la música en otros idiomas, que ya no me meteré con
nadie porque le gusten los Hombres G, que el pop no es tan malo
como lo pintan y que si lo mezclas con algo de rock suena
bastante agradable, que por fin puedo decir que he madurado
algo, y que qué coño hacen Álex Ubago y Antonio Vega en un
disco como este.
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