[Entrevista con Carmen París | Lee el artículo]

 

Desarrollarme en condiciones un poco negativas

me ha ayudado para intentar superarme”

 

[Por José Antonio Menor]

 

Tuvimos la excepcional fortuna de ver a Carmen París en directo en Alcalá de Henares. La noche fue mágica y lo cierto es que la aragonesa conquistó nuestro corazón de críticos con un expectáculo en el que sobresalía su estilizada figura y su buen oficio adquirido en sus espectáculos de cabaret (increible su desparpajo) y en sus "interminables giras" a bordo de una orquesta de ferias y fiestas. Poco antes del concierto tuvimos la suerte de charlar con ella. 

 

¿Hay muchas diferencias entre trabajar con Chano Domínguez y Larry García [productores del disco]?

Cada productor es un mundo, igual que cada persona. Cada uno tiene su forma de ver la música, su forma de trabajar, cada uno es muy diferente. 

¿Esperabas la excelente reacción que ha despertado el disco, sobre todo en la gente del mundillo musical?

La verdad es que no, porque llevo en esto muchos años y, en general, para una mujer músico es mucho más complicado que para un hombre.  El mundo de los músicos es fundamentalmente masculino. También el hecho de desarrollarme en condiciones un poco negativas me ha ayudado para intentar superarme.

¿Cómo cambió el concepto del disco el hecho de que tuvieses que esperar cinco años para poder grabarlo?

Bueno como la vida misma, ha sido un proceso dinámico y es inevitable ir cambiando cosas, que pasan de ser lo que uno quiere o espera que sean para ser lo que tienen que ser. Eso ha servido para que las canciones fueran madurando y para que yo tuviese la oportunidad de volverlas a escuchar, de retocar alguna cosa que no me terminaba de convencer… Los cinco años le han venido muy bien a la música.

Uno de los grandes aciertos, bajo mi punto de vista, es tu forma de interpretar las canciones. ¿Se nace o se aprende?

Es el resultado del tiempo, se ha ido perfilando, se ha ido perfeccionando. Yo antes componía pero no enseñaba mis composiciones porque me daba vergüenza. Hacía versiones de artistas que me gustaban: brasileños, norteamericanos, latinoamericanos en general. Pero hace unos siete años empecé a seguir una línea que culminó en este disco que ha salido ahora.

¿Ha supuesto muchos cambios el éxito de Pa’mi genio?

He notado muchos cambios, en algunos casos para mejor y en algunos casos para peor. Para mejor está el hecho de que ya no me tengo que encargar absolutamente de todo como antes, ya no conduzco, ni cargo, ni descargo… que eso ya es bastante. Por supuesto también se nota que mi trabajo tiene más repercusión, viene más gente, más público a mis actuaciones, pero también he perdido calidad de vida, porque antes vivía más tranquila y ahora vivo un poquito más estresada. 

¿Y cómo ha sido la recepción por parte del espectador anónimo?

Esa ha sido grandiosa porque yo no me esperaba esa respuesta, que vayas a un pueblo de doscientos habitantes y la gente se sepa las canciones es algo impresionante.

A nivel comercial, ¿cómo ha funcionado la cosa?

Se han vendido treinta mil discos, que para lo que hago yo está muy bien. Además casi todo ha sido en el último “curso” discográfico. Estoy muy contenta de cómo ha ido la cosa. Es mucho más de lo que me esperaba

¿Existe una definición que abarque tu música?

Muy complicado definir la música que hago. Lo definiría como música universal con carácter aragonés o música aragonesa con carácter universal. 

Como practicante convencida del mestizaje, ¿crees que el futuro de la música debe pasar por ese camino?

Yo más que creer que deba es que es algo simplemente imparable, es el funcionamiento del mundo y de los seres humanos. Ya está demostrado que las fronteras están desapareciendo y que las distancias cada vez son menores, y el mundo es ya en muchos aspectos una aldea global. Y así como la música una vez empezó a desarrollarse en diferentes partes del planetas, ahora nos encaminamos hacia que las músicas sean música y esa música será mestiza.

¿Has tenido que luchar contra muchos prejuicios?

Antes de que saliera el disco, muchos. Lo que significó llevar  esto adelante y conseguir los apoyos sí que fue muy arduo porque la música es para escucharla no es para explicarla. La gente al escuchar que estaba haciendo fusión y que en esa fusión estaba incluida la jota, pues la gente ponía caras muy raras y yo decía, bueno, es que hasta que no lo escuches es algo que no te puedes imaginar. Hay que liberarse de prejuicios, y eso es lo que pretendía también: llevar a la gente por caminos conocidos pero llevarles al mismo tiempo sorprenderles y llevarles por sitios que no se esperan. 

¿Y ya estás pensando en el segundo “asalto”?

Lo intento, pero tengo muy poco tiempo. Tengo muy pocas canciones pero de hecho ya estoy con la cabeza como una batidora dándole vueltas al asunto. 

¿Qué tienes ahora como “disco de cabecera”?

Tengo varios. Tengo uno de Goran Bregovic, tengo otro de Caetano Veloso, Tropicalia 2, que me lo compré hace poco en Brasil porque no lo tenían aquí.. También escucho mucho a Javier Ruibal. que le estuve viendo hace poco en directo y es absolutamente maravilloso.

Sobre Ruibal iba la siguiente pregunta. Te vimos en ese concierto y nos preguntamos qué es lo que te hace moverte para acercarte a ver un directo. 

Algo como lo que da Ruibal. Honestidad y fuerza. Ante todo, la actitud es muy importante para mí. Cuando voy a un concierto para mí la actitud de esa persona en el escenario, lo que transmite y si realmente disfrutan con lo que hace… Eso es lo que realmente más me gusta.

Y la gente que se acerca a ver tus conciertos, ¿qué es lo que puede esperar?

Un ramillete de canciones interpretadas como ya las concebí, con mis arreglos y en directo, porque en el disco siempre se nota la influencia de los productores y de los músicos y en directo las hago tal y como yo las hice, los mismos arreglos que yo tenía en mente. Y presento las canciones con la interpretación que corresponde un poco a lo que estoy contando. En fin, lo que es, tal cual, pero en directo gana bastante porque los discos siempre pierden un poco. 

Una última pregunta hilando lo que ha sido el disco y lo que es llevarlo a una gira. ¿Ha sido complicado plantearse la puesta en el escenario?

Para mí ha sido lo más fácil, porque yo tuve clarísimo desde el principio el directo. Lo complicado era que no tenía una banda para respaldar las canciones, no venía la gente a verme, no tenía actuaciones para enseñarlo. Pero yo tenía muy claro todo, los arreglos… El directo fue lo primero que tuve clarísimo, el problema estuvo más en pasar eso a disco.

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