| Cuaderno de bitácora | Viernes | 11 de julio de 2003 |            Sábado

Conseguimos acceder al recinto en torno a las 22:00 (la espera ha sido amenizada con el final del concierto de Barricada), hora en la que empiezan a sonar los primeros acordes guitarreros de Rosendo. Repartimos el trabajo para poder asistir al concierto del rockero madrileño y a la actuación de Daniel Higiénico en la carpa de cantautores. El de Carabanchel como siempre: sublime. Pudimos escuchar canciones de su último trabajo (el multivendido “Veo, veo… mamoneo”) y algunos de sus clásicos más reconocibles que hicieron las delicias del público. Por su parte Daniel llegó con la intención de poner en escena su espectáculo “Mama, quiero ser autista” pero las dificultades de sonido (el concierto de Rosendo se colaba en la carpa) le obligaron a un cambio de guión en el que incluyó un repaso a sus canciones más conocidas y el estreno de algún tema. La mejor noticia fue que esta vez iba acompañado de un guitarrista y que, como confirmó a Sin Etiquetas, está montando otra vez su Quartet del Baño Band como anticipo a un nuevo lanzamiento discográfico que aparecerá en otoño de este año. Acabados ambos conciertos nos damos una vuelta por el recinto. El mercadillo que conecta las carpas secundarias con los escenarios principales no tiene demasiado ambiente y tampoco es que en las carpas la cosa está mucho más animada. Guerrilla Gorila hace lo que puede con un sonido sobrado de potencia que en ocasiones convierte en ruido la música y que impide cualquier sutileza. Nos movemos rápido pues nos han avisado que Amaral ya está a punto de llegar al recinto para dar su rueda de prensa. En nuestro camino nos encontramos con Los Ilegales que actúan para sus fieles. ¿Dónde está la gente? Parece que todo el mundo ha aprovechado para ir a cenar… En la carpa de prensa Juan Aguirre y Eva Amaral explican las sensaciones que les produce el aparecer en el cartel de este festival y, casi sin respiro, les vemos unos minutos más tarde encima del escenario. Cuantos más grupos de esta envergadura ve uno más se da cuenta de la suerte que tenemos en este país porque lo cierto es que la gran mayoría de los músicos que acompañan en los directos son virtuosos de los que quitan el hipo. Llamada de teléfono. Lichis está en el edificio, así que nos vamos al encuentro con la gente de La Cabra Mecánica, con quienes tenemos concertado el encuentro. El ambiente en el camerino es de un buen rollo que sorprende. Las bromas corren de parte de David (que viene flipando de ver al grupo Big Jamboree) y Tamayo (los saxos) y de Fernando Polaino (en esa ocasión guitarrista del grupo). En una esquina Lichis reflexiona acerca del peso de la fama que le ha supuesto el pelotazo de No me llames iluso. “Espero que sea un “pocholo” más y que el año que viene pueda volver a ir a comprar CDs o al cine sin agobios, porque la verdad es que no es muy agradable que todo el mundo se te eche encima”. Miguélez, el manager del grupo, se acerca para meter prisa para hacer el recorrido pre-escenario: rueda de prensa, entrevista en Sol Música y actuación. En la rueda de prensa asistimos a alguna pregunta sencillamente surrealista que salva Lichis agarrado a ese mandamiento que rige sus designios: The Power of Love (Lichis tiene la teoría de que la amabilidad y el amor son las armas más poderosas para poder conseguir hacer lo que quieras). En la carpa de Sol Música nos encontramos que el entrevistador no es otro que El Chojín y caemos en la cuenta que tal vez la novedad para el año que viene podría ser (a imagen de la carpa de cantautores), una carpa dedicada al fenómeno hip hop en castellano. Volvemos sobre nuestros pasos y ya en el camerino Lichis y Polaino ultiman el repertorio que, al tratarse de la cabeza de cartel y cierre de la primera jornada del festival, puede extenderse más allá de la hora que ha sido la regla para el resto de artistas. Acompañamos al grupo hasta el escenario y de nuevo tenemos la suerte de ver una banda en estado de gracia. Uno por uno, probablemente esta es la banda con mejores músicos del país y lo demuestran en cada actuación. Además la actitud de Lichis al frente del grupo hace que la gente caiga rendida ante un repertorio ecléctico en el que las transiciones de la rumba al heavy metal se hace con una naturalidad pasmosa. Acaba el concierto y los músicos comentan la excelente acogida y la entrega del público. Lichis comparte un cigarrito con Daniel Higiénico (con el que grabó un tema en Vestidos de Domingo) mientras hablan de música y se recomiendan discos mutuamente. Fuera ruge la marabunta que se desgañita para que el alma de La Cabra Mecánica salga a firmar autógrafos y a hacerse fotos con los fans. Antes de que salga nos despedimos de él y entonamos esa canción de Siniestro Total que dice que el “camino de la cama es el mejor camino…”.

 

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