Lee la entrevista exclusiva a Dwomo para www.sinetiquetas.com

Dwomo: Españoles, hay cocktail...

Si hay un grupo actualmente que encaje en la filosofía de esta web, son ellos, Dwomo, “sin etiquetas” y con todas las etiquetas a la vez. Esperaros de ellos lo más inverosímil e inimaginable que de su mano vendrá, sin miedo, rompiendo los esquemas, arriesgando, y ¡que se mueran los convencionalismos!

 

[Por Johnny y Paz]

   

Todavía recuerdo cuando hace unos años mi amiga Paz, me vino contado una mañana en el trabajo que la noche anterior había visto a un grupo en la sala Moby Dick de Madrid que le había gustado un montón, estaba realmente alucinada con ellos, pero no me supo definir que tipo de música hacían o a que sonaban, y es que, es lo que ocurre con ellos, su inclasificable estilo mezcla de todos, desde la electrónica a la bossa, pasando por el pop, rock, dub, punk, folk y cualquier ritmo que se os pueda ocurrir desde el más salvaje al más infantil, tienen cabida en el repertorio de Dwomo, es lo que ellos mismos denominan como “Cosmic Cocktail”. Por eso cuando alguien te pregunta por ellos, lo mejor es dejarle sus discos y que ellos mismos saquen sus propias conclusiones antes de volverte loco intentando calificar su música.

 

La coctelera cósmica de Dwomo se encuentra preparada en su rampa de lanzamiento y desde Portugal partirá en busca del “confort sonoro” por toda la galaxia, dejando caer por toda ella sus canciones en castellano y portugués, o en francés e inglés y hasta en latín y japonés, con mensajes encriptados que hay que descifrar y con una misteriosa frivolidad que va dejando una estela de un aire nuevo, retro y futurista a la vez, que de ninguna manera deja indiferente a quién les escucha. 

  

Por fin aparece en el panorama musical español alguien con ideas realmente nuevas y con una frescura propia de los grupos de principios de los 80 cuando la movida madrileña acampaba a sus anchas por esta ciudad. Estos dos madrileños Jorge Loran Martín-Fabiani y Antonio J. Iglesias Zurita son capaces de hacernos sentir que una parte del mundo por remota que sea, tiene su propio sonido o que una persona por escondida entre las masas que esté, también. Así que ponemos una mano en La Antartida, otra en Groenlandia y agitamos, el resultado podría ser un africano bailando una jota aragonesa, la Torre de Pisa en China o un canguro en Noruega.

  

Podríamos tener la especial sensación de extranjería que nos produce cuando sales de tu país, todo lo que ves, oyes y experimentas son sensaciones nuevas, sabes que queda todo por conocer. Nos habríamos saltado las barreras, estaríamos obligados a conocer lo diferente, eso que a veces cuesta aceptar simplemente por ser diferente. A la vez, tu despiertas la misma curiosidad a todo lo que te rodea. No seríamos dueños de nada, sólo de nosotros mismos, de nuestro sonido.

 

Es lo que parecen intentar transmitirnos Dwomo con sus interminables referencias a países como Brasil, Portugal, Japón; ciudades como Memphis e incluso mundos imaginarios como Alfawara; con letras escritas en japonés, portugués, inglés, francés y español; y con todo tipo de ritmos que evocan cualquier estilo musical.

 

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