Lee la entrevista exclusiva a Lichis para www.sinetiquetas.com
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La Cabra Mecánica: Directo a la mandíbula |
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Este mes se publica Ni jaula, ni pecera, un directo que recoge la trayectoria de La Cabra Mecánica y que atrapa desde el primer corte. Sin Etiquetas os descubre cómo se hizo y, además, os presenta una entrevista en exclusiva con Lichis, alma del grupo, poco antes de que salga el disco (Ni jaula, ni pecera está editado por Dro East West).
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[Por José Antonio Menor] |
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Todo empieza un 18 de noviembre en un local de Ritmo y Compás con el encuentro de la enésima formación de La Cabra Mecánica. Se juntan un grupo de músicos de excelente calidad con la intención de repasar (en algunos casos tocar por primera vez) un repertorio para grabar un concierto en directo sólo diez días después. Parece poco tiempo, pero cuando hay voluntad y talento nada es imposible. Al frente de esta banda hay dos cabezas visibles. Por un lado Lichis, el responsable del repertorio sobre el que se centra el trabajo (a excepción de una pieza del trágicamente desaparecido Juan Antonio Canta) y por otro Fernando Polaino (ex-Los Lunes, colaborador habitual de Alejo Stivel, productor de Vestidos de domingo). Polaino, responsable de la producción de uno de los discos más estimulantes de los últimos tiempos, Osinaga (Dwomo), ya había trabajado en el anterior disco de la banda y por eso asume con absoluta normalidad las riendas del que puede ser el disco más importante del grupo, al menos a nivel de ventas. Y lo cierto es que no lo hace mal pues su olfato es capaz de corregir y elevar a la máxima potencia todos los matices y sabores escondidos en las canciones de La Cabra Mecánica. |
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Y es que, pese a que fuesen nominados como grupo revelación en prácticamente todos los premios musicales de este país del año 2001, no son para nada un grupo novel. Con dos discos a sus espaldas ya se habían chocado con muchas paredes antes de saltar al primer plano gracias a la colaboración de María Jiménez y de pasar por la batidora mágica de Alejo Stivel, que limpió y desnudó de excesos el sonido del grupo (sus detractores dicen que les hizo un grupo “comercial”, en el sentido más peyorativo de la palabra). Claramente no todo ha sido un camino de rosas para este grupo que nació en Lavapiés en 1996 y que fue de los pioneros en enarbolar la bandera del mestizaje creando un estilo absolutamente mutante que abría el camino a lo que habría de venir años después. Sin duda, uno de los momentos en los que la continuidad del grupo quedó en entredicho fue la salida de Cabrón, del que sólo se vendieron 2700 copias. El disco fue vetado en varias radios (por su lenguaje procaz y callejero) y eso dificultó su lanzamiento de forma adecuada. Pero eso es algo que se le escapa a un hombre que vive por y para la música. Lichis siempre deja claro que ese revés pudo ser un problema para la discográfica, pero no para él. A él le vale con tocar y con poder hacer la música que le gusta, más allá del número de discos facturados, y bastan diez minutos de charla para dejar claro que no es una actitud para ir de “artista integral” o para quedar bien: está claro que es algo que dice porque lo siente y porque lo piensa así (“tengo claro que lo que estamos viviendo ahora no es mejor, sencillamente es más”). |
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Pero volvamos al presente. Una semana de ensayos (buscando matices, tempos y sensibilidades) concluye en el Teatro Jacinto Benavente de Galapagar (en la sierra de Madrid), lugar elegido para la grabación. En estas sesiones ya está la banda al completo, con la incorporación de la sección de vientos que ha estado trabajando de forma autónoma hasta ese momento. En esa sección nos encontramos a Juan Tamayo, otro de los históricos miembros de la primera Cabra Mecánica. Sobre el escenario, además de los ya mentados José Bruno, Julián Kanevski y Fernando Polaino, están El Piti (guitarra española), Candi Abeixo (bajo), Fernando Pineda (a los teclados), Juan Tamayo y David “El niño” (saxos), Alfonso (trompeta), que se crecen hasta un punto tal, que Lichis (siempre con la ironía como medio de entenderse con el mundo) exclama: “Vamos a hacer un disco instrumental, chicos, que esto suena que te mueres y aquí soy yo el único que desentona”. En otro rapto de humor pide que traigan a los Estopa, uno de tantos grupos nacidos a rebufo de La Cabra, “porque seguro que si lo graban ellos nos forramos”. Y es que hay momentos tan redondos que nos obligan a pensar que el concierto del jueves 28 de noviembre va a hacer historia. Una vez más Polaino pone todo su talento al servicio del disco y corrige notas que están fuera de tono, aunque como dice Kanevski “llevan fuera de tono toda la vida, porque esta canción la hemos tocado siempre así”. El cuchillo está afilado y sólo queda saber si corta. |
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